Reflexiones libertarias
Mar 18, 2020
Ricardo Valenzuela

Mutación de lo inmutable

Arabia Saudita emerge de su letargo que la había estacionado en la edad media y pasa a identificarse como ese nuevo país que se estará adueñando de las oportunidades que, con irresponsabilidad, otros continuamos desperdiciando.

Hace unas semanas, uno de mis consuegros me invitaba a un viaje a Arabia Saudita en donde uno de sus caballos participaría en la carrera más rica del mundo. Cortésmente no la aceptaba, pero le pedía un favor. Recabar información del revolucionario proyecto que se desarrolla y, con gran sorpresa, esto es lo que él pudo observar. Un país musulmán de cultura muy diferente a la occidental, pero, también, con un segmento de gente que ha recibido la mejor educación disponible en occidente. Uno de los más ricos del planeta el cual, ante la sorpresa mundial, liderado por el impresionante príncipe heredero, Mohammad bin Salman, abogado de 34 años, considerado un reformador, alguien totalmente orientado al desarrollo económico, se han iniciado cambios que nadie hubiera imaginado.

Mientras las naciones democráticas continúan entregadas a la bacanal que dictan las mayorías— como los casos recientes de Argentina, México, Canadá, España. En países antidemocráticos sus líderes, en lugar de entregar su futuro a la decisión ciega de esas mayorías, abrazan el concepto de Ciudades Libres para romper las cadenas que no les habían permitido abrazar la modernidad. El que países bajo las cadenas la ley Sharía, opresores de las mujeres, de los homosexuales, cristianos y otras minorías, hayan llevado esta reflexión para tener alternativas, es realmente impactante.

Habiendo sido una las culturas más avanzadas del mundo en los siglos intermedios del milenio pasado arribaban al siglo 21 totalmente dependientes del petróleo sin haber diversificado sus economías. Estaban anclados y eso no les había permitido sumarse a las olas que han catapultado a la humanidad hacia su desarrollo económico, tecnológico, político y social. Han observado países como Japón, Singapur, Taiwán, Hong Kong y, en especial, a su vecino Israel, que, en ausencia total de recursos naturales han alcanzado desarrollos que son la admiración del mundo.

Aun cuando la abundancia de petróleo les ha permitido mantener un alto ingreso de la sociedad, no ha existido el ambiente para el desarrollo humano. Ese mecanismo que engendra creatividad, individualismo, ambición, ese confiar en sí mismos que, con la libertad para elegir, conduce a los países a la grandeza en un proceso permanente de cambios, de errores y correcciones que acompañan a quienes se atreven, arriesgan, compiten, triunfan o fracasan, pero no por acciones del gobierno, sino porque el mercado es el que otorga esas calificaciones. Esto es lo que forma la valiosa materia prima de los países exitosos, la acción humana.

Se dieron cuenta que la información computarizada, no la fuerza de trabajo ni la producción masiva, ni el petróleo es lo que catapulta las economías de los países desarrollados y es la que a futuro ganará guerras militares y comerciales, en un mundo cableado por miles de canales de TV. Que la información computarizada existe en el ciber espacio —una nueva dimensión creada por infinitas reproducciones de redes de computadoras, satélites, módems, bases de datos y el internet público. Un nuevo universo que constantemente está provocando cambios y oportunidades a velocidades jamás imaginadas y, al ignorarlas, las perdemos.

Estos países no están acudiendo a la democracia para apuntalar sus cambios porque tienen claro lo defectuoso del mandato de la mayoría. Y, aunque parezca increíble, naciones en donde la ausencia de libertad ha sido su etiqueta, han decidido que el nuevo vehículo hacia su futuro y la modernidad es el concepto de ciudades libres. Y es que han sido testigos de dos de los pioneros del concepto en su región, Qatar y Abu Dabi que, siguiendo los modelos de Hong Kong y Singapur, establecieron esas regiones libres y autónomas.

Ello se ha traducido en beneficios indescriptibles activados por las diferentes áreas responsables de catapultar su desarrollo económico, incluyendo la importación de capital humano, para convertirse en Centros Globales de tecnología y finanzas.

Ante esa realidad, el más conservador de esos países, Arabia Saudita, ha iniciado un proyecto similar, pero de una magnitud difícil de imaginar. Con una inversión de $500 billones de dólares, se ha puesto en marcha el desarrollo NEOM en la provincia de Trebuk en el noroeste de la nación. Para ello, se llevó a cabo un IPO de $100 billones bajo el cobijo de su compañía estatal de petróleo Saudi Aramco, la cual, al llevar a cabo esta emisión, arrojó una valuación de $2 trillones de dólares. Se pasó a formar la empresa NEOM con un capital de $500 billones de dólares aportado por el fondo soberano, The Public Investment Fund, e inversionistas privados. El proyecto se describe como el más grande acelerador mundial del progreso humano.

El príncipe, Mohammad bin Salman, afirma el proyecto será totalmente independiente de la estructura actual del gobierno de la nación con su propia legislación fiscal, comercial, de trabajo y con un sistema judicial autónomo basado en la Commun Law. Esta iniciativa es parte de su ambicioso programa Saudi Visión 2030 que busca reducir su dependencia del petróleo, diversificar su economía y crear un sector de Servicios Públicos que sea un ejemplo mundial. El ejecutivo alemán Klaus Kleinfeld, ex CEO de Alcoa Inc. y ex presidente de Siemens AG, será el responsable del desarrollo y operación de la nueva ciudad.

El plan incluye el uso de robots desarrollando funciones como seguridad, logística, entregas, cuidados médicos y muchos otros. La ciudad será vigorizada solamente con energía solar o energía producida con viento. Se procesará agua de mar para convertirse en el productor y almacenador de agua dulce más grande del mundo. Afirma el príncipe que, como la ciudad se está desarrollando desde cero, hay otras innovaciones en diferentes áreas que se están considerando. La primera fase del proyecto está terminada y estará totalmente construido en el 2025. Será una mega futurística ciudad construida a orillas del mar rojo en lo que describe como el proyecto más ambicioso que se haya activado en el mundo. Un proyecto que transformará la sociedad del país para reducir su dependencia del petróleo, y la convertirá en un centro mundial de tecnología, comercio, salud, educación y finanzas.

Y mientras en EU los demócratas se dedican a sabotear al presidente, los argentinos de nuevo abren la puerta a sus verdugos, en México Amlo destruye el proyecto del aeropuerto, de nuevo le da al sindicato de maestros el poder para destruir el futuro, y, asesorado por los Picapiedra, planea incrementar la producción de petróleo con inversiones en proyectos prehistóricos. Arabia Saudita termina el primer aeropuerto totalmente tecnificado y automatizado del mundo, ofrece un sistema educativo utilizando los mejores profesores holográficos de las universidades más prestigiadas a nivel global, y ya no depender del petróleo.

Arabia Saudita emerge de su letargo que la había estacionado en la edad media y pasa a identificarse como ese nuevo país que se estará adueñando de las oportunidades que, con irresponsabilidad, otros continuamos desperdiciando sin haber aprendido de la historia ni del presente, e ignorando el futuro gritamos “tierra y libertad”.



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El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
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