Pesos y contrapesos
Jul 20, 2006
Arturo Damm

¿Y el liberalismo? (I)

Entre la extrema izquierda, y la derecha extrema, hay diferencias importantes: la primera puede ser identificada con el comunismo, y la segunda con el fascismo. Sin embargo, en ambos casos existe un común denominador.

El espectro político se divide en tres elementos: la izquierda, la derecha, y la que se interpone a ambas: el centro. A su vez la izquierda y la derecha se dividen, desde la extrema izquierda (o derecha) hasta la izquierda (o derecha) moderada. Con el centro, alejado por definición de los extremos, sucede algo similar: puede acercarse a la izquierda moderada, alejándose de la derecha moderada, o puede, distanciándose de la izquierda moderada, aproximarse a la derecha moderada.

 

Evidentemente que, entre la extrema izquierda, y la derecha extrema, hay diferencias importantes: la primera puede ser identificada con el comunismo, y la segunda con el fascismo. Sin embargo, en ambos casos (tal y como sucede también con la izquierda y la derecha moderadas, sin olvidar al centro), existe un común denominador: los gobiernos terminan haciendo aquello que deberían prohibir: limitando (en el mejor de los casos) o eliminando (en el peor) la libertad y la propiedad de los gobernados. En los casos extremos se limita, con una clara tendencia a eliminarla, la libertad, comenzando por la libertad para emprender y consumir, con lo cual también se limita, con la clara intención de eliminarla, la propiedad. En los casos moderados se limita, sin llegar a eliminarla, la propiedad, sobre todo de los ingresos y el patrimonio, con lo cual también se limita la libertad para emprender y consumir. En ambos casos (extremos y moderados) el gobierno termina haciendo (de manera extrema en el primer caso, de forma moderada en el segundo), aquello que debería prohibir y castigar.

 

El común denominador de la derecha, el centro y la izquierda es la violación, en mayor (en el caso de los extremos) o menor (en el caso de los moderados) medida de la libertad y la propiedad. Pongo tres ejemplos. Uno: en los Principios de Doctrina del PAN leemos que “el humanismo económico demanda un Estado rector que distribuya (debe decir: redistribuya) los beneficios del comercio”. ¿Cómo? Quitándole a unos para darle a otros, lo cual viola la propiedad. Dos: en la Declaración de Principios del PRI se afirma que “en la Constitución están incluidos los derechos individuales y los derechos sociales de los mexicanos, (que) en ella se plasman los instrumentos para construir una sociedad igualitaria y justa, en la que el ingreso y los recursos se distribuyan equitativamente entre las personas y los grupos sociales, (y que) los priistas defenderán el régimen constitucional”. ¿Cómo? Quitándole a unos para darle a otros, lo cual viola la propiedad. Tres: en la Declaración de Principios del PRD leemos que al Estado le corresponde “emprender las acciones que permitan superar en plazos definidos las condiciones de vida que afectan a millones de compatriotas”, para lo cual se requiere, entre otras medidas, “propiciar la redistribución del ingreso”. ¿Cómo? Quitándole a unos para darle a otros, lo cual viola la propiedad.

 

¿Cuál es el común denominador de la izquierda, el centro y la derecha? La violación del derecho de propiedad, y ello por una razón que ya he expuesto anteriormente en estos Pesos y Contrapesos: gobernar se volvió sinónimo de redistribuir, es decir, de quitarle a unos para darle a otros. A perredistas, priístas y panistas les hago la siguiente pregunta: ¿tiene el ser humano derecho al producto íntegro de su trabajo? Si la respuesta es afirmativa, entonces ¿cómo justificar que el gobierno le quiete a unos para darle a otros?, sobre todo si aceptamos, como es el caso de la mayoría, que lo que el gobierno le quita unos es, ¡precisamente!, producto de su trabajo.

 

Entre la izquierda, el centro y la derecha, ¿dónde queda el liberalismo?

 

Continuará…



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
Entrar
Encuesta de la semana
Termina la era “TLCAN” y comienza la era “T-MEC”. ¿Considera que será suficiente para remolcar a la economía mexicana y hacerla crecer a pesar de que los motores internos están apagados (consumo, inversión, inversión gubernamental)?
Artículos recientes...