JUEVES, 5 DE OCTUBRE DE 2006
Tras los pasos de Hugo Chávez

Con la eventual independencia, a los catalanes les irá...
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“El capitalismo venció, pero no convenció.”
John Manuel Silva

Rolando Monterrosa









“Si bien no ha logrado su objetivo de poner marionetas en otros gobiernos, sí mantiene viva la complicidad con los partidos a los que financia y los contingentes de votantes que éstos representan.”


San Salvador (AIPE)- Hugo Chávez no es un simple líder temperamental de conducta errática que insulta y amenaza a su antojo, por el contrario, hay mucho de lógica y cálculo en sus movimientos, alianzas e inversiones políticas en los últimos ocho años. Desde que por gracia de la OEA recuperó la presidencia de Venezuela, ha usurpado las funciones de los tres poderes del Estado, se ha declarado enemigo de la libertad de expresión y no vacila en perseguir y encarcelar a sus detractores. Con el poder que ha acumulado en el orden interno y frente a una oposición fragmentada, tiene muchas probabilidades de ser reelecto en los comicios del próximo 3 de diciembre.

 

Con los petrodólares venezolanos está reforzando su liderazgo a nivel latinoamericano, mediante el financiamiento de los partidos de izquierda, mientras forma alianzas de mercado con gobiernos de orientación socialista. Evo Morales corta sus nexos con los antiguos socios comerciales de Bolivia, porque cifra sus esperanzas en el apoyo del chavismo; el izquierdista Manuel López Obrador, el derrotado candidato presidencial mexicano, es acusado no sólo de emular a Chávez, sino también de recibir financiamiento de éste para su campaña política y su más reciente movimiento de “desobediencia civil” con el que amenaza incendiar al país.

 

Aunque sin éxito, Chávez también intentó influir en la campaña presidencial de Perú, en abierto apoyo al izquierdista Ollanta Umala quien fue vencido por Alan García, pero con un margen muy estrecho en las votaciones. Si bien no ha logrado su objetivo de poner marionetas en los gobiernos de estos países, mantiene viva la complicidad con los partidos a los que financia y los contingentes de votantes que éstos representan.

 

Igual cosa se puede decir de Daniel Ortega. En abril de este año durante una presentación televisiva en Caracas, en el cual tuvo como invitado al sandinista, Chávez le expresó su apoyo en la carrera de aquel hacia las elecciones en Nicaragua, en noviembre. El espaldarazo se produjo poco después de que el Departamento de Estado de EE.UU. dijera que tanto Alemán como Ortega son personajes desprestigiados pertenecientes al pasado nicaragüense.

 

Con el paso del tiempo Chávez ha ido afinando sus estrategias y no hay que dudar de que para el caso de El Salvador, tratará de influir, con suficiente antelación, en las elecciones de 2009. Que hay nexos firmes y cercanos entre la izquierda salvadoreña y el chavismo lo demuestran las frecuentes visitas de farabundistas a Venezuela y la reiterada promesa que desde allí reciben las alcaldías del FMLN de suministrarles “gasolina barata”, cuyo cumplimiento parece ir para largo.

 

A nivel internacional llegan también del gobierno venezolano otras señales inquietantes: Su acercamiento al dictador Fidel Castro, y a los presidentes norcoreano Kim Jong-il y de Irán Mahmoud Ahmadinejad, dos extremistas que mantienen en vilo al mundo con sus programas nucleares que les acercan cada vez más a la fabricación de bombas atómicas.

 

El Comité Judío Americano manifestó recientemente su preocupación por el apoyo que Chávez acaba de dar a la política del iraní Ahmadinejad, que patrocina y suministra armas a la agrupación terrorista Hezbolá, responsable ésta del reciente conflicto en el Líbano. Por otra parte, los países democráticos se preguntan qué pretende Chávez al comprar a Rusia enormes cantidades de moderno equipo de guerra y poner en armas a más de 50 mil hombres ante una supuesta amenaza de invasión, que sólo se explicaría por un monumental delirio de persecución o su proyecto de expansión bolivariana mediante los petrodólares o la fuerza militar.

 

Chávez, sin duda, se ha convertido en un peligroso agente de países hostiles a Occidente, muy parecido a lo que en su momento fue Omar Khadafi. Asimismo constituye una sombra amenazante que se cierne sobre las democracias de Latinoamérica.

 

___* Periodista salvadoreño, jefe de redacción de El Diario de Hoy.

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