MARTES, 17 DE OCTUBRE DE 2006
Los excesos de Bush

Con la eventual independencia, a los catalanes les irá...
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“El capitalismo venció, pero no convenció.”
John Manuel Silva

Bruce Bartlett









“Bush ha resultado ser un completo desastre para los republicanos.”


Washington (AIPE)- Con las elecciones de noviembre en peligro, el grupo dirigente republicano se está dando cuenta de la fragilidad de su base, especialmente del ala que apoya un gobierno limitado, razón por la cual está lanzando un contraataque.

 

No es nueva la frustración de quienes representan el núcleo del partido ante muchas de las actuaciones de Bush y de la mayoría republicana en el Congreso. Yo cité en mi libro “Impostor” a docenas de prominentes comentaristas conservadores quejándose de las propuestas y políticas de Bush, a partir de las elecciones de 2000.

 

Después que escribí mi libro, muchos otros se han unido al coro. Dick Armey, anterior líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, se quejó en noviembre del año pasado que “el presidente Bush y el Congreso controlado por el Partido Republicano han presidido sobre la mayor expansión del gobierno desde la ‘gran sociedad’ de Lyndon Johnson”.

 

En abril, el diario Wall Street Journal observó que “un sentimiento de ayuda social” ha dominado a los congresistas republicanos, “quienes olvidaron por qué fueron elegidos, comenzando más bien a creer que el poder es su premio”.

 

En julio, el columnista Robert Novak reportó que “la hostilidad hacia el Partido Republicano por parte de la base conservadora es la más intensa hasta ahora vista… Hay un continuo debate entre los antiguos activistas fieles sobre si es una buena idea que el Partido Republicano pierda la mayoría en una o en ambas Cámaras del Congreso”.

 

En las últimas semanas, una impresionante cantidad de destacados conservadores ha dicho públicamente que los republicanos en el Congreso han traicionado de tal manera sus principios que el control en manos demócratas no sería tan malo.

 

Por mucho tiempo, el grupo dirigente republicano ha ignorado la sublevación interna del partido. La empresa editora de mi libro me informó que dos publicaciones serviles a Bush, el diario New York Post y la revista Weekly Standard decidieron no comentar la publicación del libro, como sí hicieron todas las demás publicaciones importantes del país. Aparentemente, creyeron que atacarme crearía una controversia que le daría más publicidad al libro.

 

Aquellos que no defienden su posición es que saben que están equivocados. Pero como los líderes republicanos en la Cámara de Representantes han visto con el escándalo del congresista Max Foley, ignorar un problema no hace que desaparezca. Sólo empeora y crece hasta que no puede seguir siendo ignorado.

 

Ultimamente, los apologistas de la Casa Blanca se han dado cuenta que no pueden seguir ignorando la revuelta conservadora y han comenzado un tardío contraataque. Su principal argumento es que los conservadores no tienen por qué quejarse de la orgía de gastos del gobierno federal bajo Bush, ya que él nunca pretendió apoyar un gobierno pequeño. Sus discursos de 1999 y 2000 sobre “conservadurismo con compasión” nunca fueron sobre recortes de gastos, sino del uso del gobierno para promover agresivamente la agenda de Bush.

 

Entonces creíamos equivocadamente que se trataba de retórica eleccionaria y no un reflejo de su verdadera filosofía. Yo he debido escuchar con más atención a mi amigo Ed Crane, presidente del Cato Institute, quien siempre mantuvo que Bush era un falso conservador.

 

La realidad es que, como lo documenta Brian Riedl de Heritage Foundation, el gasto federal se disparó bajo su mandato, inclusive si dejamos de lado los gastos de defensa y de seguridad interna. Lo grave es que seguirá creciendo durante décadas por decisiones ya tomadas.

 

El mal concebido beneficio de medicinas bajo Medicare aumentará el gasto federal en 1.1% del PIB para siempre, equivalente a 150 mil millones de dólares este año. Y según informa la prensa, esas dádivas gubernamentales ni siquiera están ayudando a los republicanos en las encuestas. Es decir, vendieron el alma por nada. Mi conclusión es que Bush ha resultado ser un completo desastre para los republicanos.

 

___* Economista y columnista.

© www.aipenet.com

 


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