Foro libre
Ene 4, 2007
Edgar Piña

Farsa costosa

La llamada guerra contra las drogas no nada más en nuestro País, sino en todo el mundo, es una espectacular farsa

En varias oportunidades hemos opinado en este medio y en otros, que la llamada guerra contra las drogas no nada más en nuestro País, sino en todo el mundo, es una espectacular farsa que cuesta a los “buenos” una inmensa millonada en dinero -sacado de los bolsillos de los contribuyentes- y cientos de vidas humanas, muchas de ellas completamente inocentes. Por su parte a “los malos” les genera verdaderas carretonadas de dinero que hacen sumamente atractiva la continuación ad infinitum de la farsa.

 

El tema no deja de tener actualidad en los medios y en la opinión pública, pero se intensifica cuando cae –inocente o culpablemente- algún individuo de importancia ya sea por pertenecer al medio artístico o al empresarial o cuando se anuncian operativos dirigidos a capturar narcos (¡desaparezcan que ahí les voy!). Sin embargo, son sumamente escasas las voces que coinciden en señalar que la raíz del problema se encuentra en la ilegalidad de las drogas más que en cualquier otro aspecto que les caracterice.

 

Todos lo sabemos: Las prohibiciones crean y fortalecen mafias. Prohíba el gobierno las tortillas, el pan o los refrescos y el consumidor verá subir los precios y proliferar las mafias expendedoras de tales productos.

 

El presidente Calderón  y su gabinete de seguridad sabe bien que la historia de Eliot Ness (personaje de la vida real) y sus Intocables no dejaba de ser en la televisión de los setentas, una ficción del tipo Batman o el Hombre Araña y que en la vida real, al menos en lo que respecta a las drogas, los buenos nunca ganan. Por ello es que no debemos esperar acciones espectaculares y más bien una continuación de la farsa para entretenimiento de los interesados en la nota roja.

 

El tema de la legalización de las drogas es por supuesto sumamente complejo y uno de los más controvertidos, pero la historia de la prohibición del alcohol en la primera mitad del siglo pasado en el vecino País del norte, es la mejor prueba de que las mafias, las matazones y las balaceras desaparecieron con la legalización y si en décadas recientes han reaparecido ello se debe a la ilegalidad de los enervantes.

 

En términos proporcionales lo que nuestro País gasta en la “lucha” contra el narcotráfico es superior a lo que gasta el gobierno de la nación líder mundial en  consumo, mientras que cada vez son más los estados de la Unión Americana que aprueban leyes que flexibilizan el consumo de marihuana “para usos médicos”. Esto significa que los contribuyentes mexicanos financiamos una “guerra” que permite que en el vecino País se amasen fabulosas fortunas basadas en la distribución de estupefacientes.

 

Si lo que a los mexicanos nos interesa es que nuestra población, niños, jóvenes y viejos, no caigan en el infierno de las adicciones, enfoquemos el problema como uno de salud pública y exploremos la aplicación de medidas desalentadoras del consumo, como lo pueden ser la aplicación de exámenes antidoping sistemáticos y sorpresivos en escuelas -primarias, secundarias, preparatorias y profesionales-, centros de trabajo y  oficinas de gobierno. Con ello, se gastaría muchísimo menos y se lograrían resultados inmediatos en una “guerra” que hasta ahora evidentemente es una farsa costosa.

 

 



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El gobierno es un mal necesario

Thomas Paine
Entrar
Encuesta de la semana
Datos al cierre de enero: la inversión cae a lo largo de 12 meses y el consumo está virtualmente estancado. ¿Considera que en México existen las condiciones para crear 2 millones de empleos en los siguientes 9 meses?
Artículos recientes...
Asael Polo Hernández
• La política fiscal equivocada
Arturo Damm
• Números
Ricardo Valenzuela
• ¿Gatevirus contra Trump?
Isaac Katz
• El discurso