MARTES, 6 DE FEBRERO DE 2007
El socialismo latinoamericano del siglo XXI

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El punto sobre la i
“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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“En el pasado, los comunistas llegaban al poder casi siempre por la vía violenta. Hoy usan la democracia, para luego denostarla, y finalmente eliminarla mediante sus tramposas “asambleas constituyentes”. La historia ahí está y algunos países se empeñan en repetir las mismas idioteces económicas socialistas que sólo dejan miseria y totalitarismo.”


¿A dónde va Hugo Chávez y compañía (Ortega, Correa, Morales más los que se les unan) con su socialismo del siglo XXI? Obvio, amigo lector, a la miseria, el totalitarismo y a la emigración masiva.

 

Lo que están haciendo Chávez y compañía es hoy un total suicidio económico. A diferencia del pasado, hoy ya no existe un imperio “comunista” como lo fue la desaparecida Unión Soviética. Este país se creó artificialmente, en base al totalitarismo. Poseía grandes extensiones territoriales y estaba lleno de recursos naturales, incluido petróleo. Gracias a este imperio, fue posible subsidiar la aventura de los nuevos países que se unían al socialismo (a veces voluntariamente, a veces por la fuerza). Gracias al apoyo del imperio militar soviético fue posible todo tipo de experimentos genocidas. Sin embargo, el paso del tiempo demostró la inviabilidad del sistema económico soviético. La razón: el mecanismo de precios del mercado.

 

En el socialismo los mecanismos elaboradores de nuevos productos y tecnología (las maquinarias, fábricas, herramientas, materias primas, etc., usadas para la producción de bienes de consumo final) es decir, los bienes de capital, son nacionalizados (más correctamente diríamos, se eliminan los derechos de propiedad privados sobre los mismos y el Estado asume el control), y así es imposible saber y calcular los precios de los bienes del mercado y llevar la contabilidad, y predecir las variables futuras, tal como lo demostrara en 1922 el gran economista austriaco Ludwig von Mises (puede leer una versión propia del argumento de Mises en: “El socialismo es imposible”) y otros austriacos que le sucedieron. La caída del socialismo (el derrumbe de la Unión Soviética y sus satélites con excepción de Cuba y Corea del Norte, en donde sus pueblos sufren hoy de la hambruna y la miseria) tal como lo predijo la Escuela Austriaca de Economía (la única capitalista espiritual de verdad), demostró que las decisiones de un burócrata iluminado jamás reemplazarán al mecanismo de precios que es resultado de la interacción de millones de consumidores y productores. O sea, amigo lector, un burócrata nunca tomará una decisión eficiente en términos económicos porque simple y sencillamente maneja recursos que no son propios, lo que le impide darle el uso más productivo a los mismos: No conoce el costo de oportunidad de esos recursos. De ahí que las empresas manejadas por el gobierno siempre terminen en la banca rota. Alguien le debería decir a Chávez que el manejo de PEMEX por parte del gobierno mexicano sólo ha ocasionado corrupción, descapitalización y endeudamiento.

 

1989 fue el año fatídico y se acabó la utopía socialista, dejando como herencia a millones de personas asesinadas. Totalitarismo y miseria fueron las secuelas de los sistemas socialistas.

 

Hoy, ya sin el imperio soviético, con una verdadera revolución de las tecnologías de la información, el proyecto socialista de Chávez, sustentado básicamente en los precios de una materia prima que en los próximos años será sustituida paulatinamente por otros biocombustibles, va al abismo económico. En el mundo, los países que más prosperan son los que dejan que el mecanismo de precios del mercado, sustentado en sólidos derechos de propiedad privada, funcione libremente. La evidencia internacional es contundente. En el pasado, ningún país socialista ha logrado llegar al bienestar y revolución tecnológica de los países capitalistas. Ya en el pasado han llegado al poder, vía la guerrilla, los comunistas latinoamericanos. El resultado de sus experimentos socialistas (nacionalizaciones masivas, eliminación del banco central, eliminación de los medios de comunicación críticos, eliminación de la competencia política, aislamiento de sus economías de la globalización, etc.) ha sido nefasto. Ahí está Chile con Salvador Allende (inflación galopante y desempleo), Nicaragua, el Salvador, Cuba; en todos y cada uno, la característica es empobrecimiento, asesinatos, hambrunas y guerras civiles. Ésa es la herencia maldita de la abolición de la propiedad en los medios de producción.

 

Chávez dice que está estrenando su nuevo socialismo. Miente. Ya en el pasado, las empresas petroleras, telefónicas y de electricidad han sido confiscadas y estatizadas (lo mismo en Bolivia). Resultado: Endeudamiento masivo (quiebra técnica de los monopolios del Estado), escasez y mal servicio a los consumidores. Luego, el remedio: volverlas a privatizar. Así que ahora nos viene a decir que éste será su “nuevo sistema”. En alguna ocasión escribimos un artículo sobre la tragedia venezolana y algunos lectores se nos lanzaron a la yugular argumentando que mentíamos, que no era cierto eso del socialismo de Chávez. Ante tal obnubilación, dejamos que el padre tiempo hiciera su chamba. Después de nacionalizar los energéticos, Chávez seguirá con la educación y la salud y terminará con decretos que eliminarán libertades fundamentales como son la de expresarse y/o creer en una religión. Ahí va Chávez al abismo, frente a las narices de millones de venezolanos. La historia ahí está y algunos países se empeñan en repetir las mismas idioteces económicas socialistas que sólo dejan miseria y totalitarismo. Por lo pronto ya comenzó la fuga de capitales en Venezuela. Lo mismo sucederá con Bolivia y Ecuador si persisten en seguir la utopía chavista.

 

Los experimentos socialistas latinoamericanas sólo durarán mientras haya petróleo caro. Pero el derrumbe está a la vuelta de la esquina.

 

En el pasado, los comunistas llegaban al poder casi siempre por la vía violenta. Hoy usan la democracia, para luego denostarla, y finalmente eliminarla mediante sus tramposas “asambleas constituyentes”. Urge poner candados institucionales, pues de lo contrario se le estará dando libre paso al totalitarismo. En México la derrota de López nos salvó, pero la intención era también eliminar la democracia y seguir el camino de Chávez y sus esbirros. No sé qué tendrán que hacer los otros vecinos latinoamericanos, pero México debe ponerle candados a todo tipo de locuras como “una iniciativa de ley de precios competitivos” ó a las ya famosas asambleas constituyentes. Urge y en esto EU debería jugar un papel más protagónico mediante la instauración de un fideicomiso para la libertad de América, pues de lo contrario, los mismos intereses norteamericanos serán seriamente afectados. Está en peligro la libertad latinoamericana. Es hora de diseñar candados institucionales que nos libren del mesianismo. Tiene la palabra EU.

 

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