Aquelarre Económico
Feb 7, 2007
Manuel Suárez Mier

Precandidatos en EU: Giuliani

Empiezo mi recuento de los precandidatos presidenciales en Estados Unidos con una primera fotografía de los republicanos. Junto con el senador por Arizona John McCain, Giuliani es el puntero en las encuestas para ganar la candidatura de su partido.

Empiezo mi recuento de los precandidatos presidenciales en Estados Unidos con una primera fotografía de los republicanos, no porque piense que tienen ventaja sobre los demócratas sino por la circunstancia de que anteayer anunció formalmente su candidatura Rudy Giulani.

 

Junto con el senador por Arizona John McCain, Giuliani es el puntero en las encuestas para ganar la candidatura de su partido. Su popularidad se sustenta en su buen desempeño como alcalde de Nueva York dónde logró abatir la delincuencia con una política de cero tolerancia, pero aún más por el liderazgo que personificó después de los ataques a las Torres Gemelas.

 

Giuliani inició su carrera en la procuración de justicia, dónde se desempeñó en el combate al narcotráfico, hasta llegar a la posición de subprocurador federal con mando sobre la DEA, a principios de los 80. De ahí ascendió a procurador federal para el distrito sur de Nueva York.

 

En esa posición trocó su carrera judicial por una política al denunciar casos que le dieron prestigio y fama con la persecución de financieros como Mike Milliken, creador de los “bonos chatarra” que al no tener grado de inversión pagaban tasas de interés más altas. Este vehículo abrió a muchas empresas pequeñas la opción de acceder por vez primera a financiamiento institucional.

 

Que Milliken no fuera culpable de ningún delito, nunca preocupó a Giuliani, quien le inventó casi cien cargos. Yo le pregunté hace años a Milliken por qué había aceptado ser culpable de tres de ellos en una negociación con el fiscal (plea bargain en inglés) y me dijo que de no haberlo hecho el aparato judicial del gobierno lo habría traído de juicio en juicio por el resto de su vida.

 

A pesar de su popularidad, Giuliani tendrá que superar varios problemas que pronto aparecerán, como su escabroso juicio de divorcio que causó un gran escándalo cuando era alcalde, y que apoye la legalidad del aborto y los derechos de los homosexuales, posiciones que lo ponen en trayectoria de colisión con la extrema derecha republicana que ha venido ganando influencia.

 

Respecto a nuestro país, Giuliani no ha dicho gran cosa. Hay que recordar que en 2003 lo trajo a la ciudad de México Marcelo Ebrard, entonces jefe de la policía capitalina, y le pagó 4.3 millones de dólares que regaló Carlos Slim al entonces alcalde López Obrador por un tour de unas horas en la capital en un convoy de vehículos blindados y protegido por 300 guaruras.

 

Con base en el profundo conocimiento que Giuliani adquirió en esa ocasión sobre la inseguridad pública en México, le tomó siete meses preparar un pliego de 146 recomendaciones en las que previsiblemente aconsejaba a las autoridades de la ciudad adoptar el mismo plan que él aplicó en Nueva York.

 

De lo que seguramente no se enteró Giuliani es que esas autoridades eran las principales protectoras de la delincuencia en la capital –taxis pirata, invasores de propiedades, ambulantes, narco menudeo y giros negros- pues es de dónde sale el dinero para la campañas de AMLO, y la de Ebrard en el 2012.

 

En materia migratoria, Giuliani apoya la posición del presidente George W. Bush de buscar un programa de visas de trabajo temporales y la regularización de residentes extranjeros ilegales que cumplan ciertos requisitos, posición que también lo pone en conflicto con el extremo radical de su partido.

 

Está por verse si este hombre puede ampliar su base política más allá de Nueva York. Los profundos cambios demográficos ocurridos en Estados Unidos han resultado en que el último neoyorquino electo Presidente fuera Franklin D. Roosevelt hace 63 años, lapso en el que ha habido seis primeros mandatarios provenientes de Texas y California.



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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