LUNES, 26 DE FEBRERO DE 2007
¿Reforma del Estado?

¿Ud. cree que desde el poder civil se les debe decir a los ciudadanos qué es y qué no es moralmente aceptable y permitido a través de una "constitución moral"?
No
No sé



“Quien emprende no depende.”
Pablo Arosemena

Edgar Piña







“La reforma del Estado Mexicano, es una tarea vital, esencial, imprescindible de los mexicanos. Si a usted no le importa, si le vale, si deja que otros la manoseen, la disfracen, la maquillen y luego nos la vendan como la maravilla del siglo, después no se queje, no critique, no se lamente.”


En recientes semanas, un senador por Sonora, poseedor del cargo por obra y magia de la partidocracia y las leyes electorales, Manlio Fabio Beltrones, mejor conocido como Manliosaurio, ha mostrado su rostro y ha expresado sus puntos de vista en los medios nacionales, en torno a la necesarísima reforma del Estado Mexicano.

 

Su propuesta, aprobada por la Cámara Alta, no es sino una especie de pacto para que los legisladores se pongan a trabajar en la discusión de iniciativas provenientes de ellos mismos. Esto significa, encargarles a los lobos que establezcan las reglas de convivencia que habrán de regir la vida de las ovejas.

 

No obstante que los ciudadanos comunes y resignados no podemos esperar mucho de los 628 senadores y diputados que tienen en sus manos el manejo de los asuntos fundamentales de nuestro país, a continuación ofrezco algunas ideas que pueden servir en el caso, remoto caso, de que nuestros “representantes” de veras deseen sacar adelante el encallado barco en el que sobrevivimos más de 100 millones de mexicanos.

 

El Estado Mexicano, entendido como la organización política del país llamado Estados Unidos Mexicanos, debe estructurarse de acuerdo a tres pilares fundamentales y ejecutar tres enormes conjuntos de actividades.

 

Las columnas son: Primera, un gobierno fuerte, limitado a sus funciones esenciales, en las que debe ser eficiente y eficaz; segunda, mercados libres, abiertos a la competencia, sin monopolios ni privilegios; y tercera, instituciones sociales independientes, manejadas por una sociedad civil responsable, participativa y vigorosa.

 

Las tareas son: Primera, organizar al gobierno en sus funciones propias, originales e indisputables que son orden, seguridad, justicia y obras y servicios genuinamente públicos; defensa nacional y relaciones exteriores. Segunda, privatizar los mercados de bienes y servicios, eliminando para siempre los monopolios, duopolios y oligopolios, sean de gobierno o sean concesionados a particulares. Tercera, desregular, desapareciendo los complejos laberintos fiscales, normativos y administrativos que sólo elevan los costos de la producción y los servicios, condenando a la economía a posiciones sumamente alejadas de los estándares de competitividad mundial.

 

Todos los días escuchamos y leemos que las características definitorias de nuestro país son el atraso económico y político; la inequidad en la distribución del ingreso; la polarización de los sectores sociales; el conflicto y la indiferencia social; la inseguridad pública, el desempleo, la emigración forzada y la marginación, pero no se ven por ningún lado ni a ningún nivel, las transformaciones y acciones que lo coloquen en la posición en la que podría estar.

 

Disculpe el amable lector, lectora, que insista en mi escepticismo respecto a que la reforma del Estado Mexicano la quieran hacer senadores como Beltrones, Santiago Creel, Pablo Gómez y Carlos Navarrete y diputados como Emilio Gamboa, Javier González y Héctor Larios. Sin embargo, considero que es el momento en que todos los mexicanos debemos de externar nuestro punto de vista respecto de algo que afecta a todos en nuestro presente y en nuestro futuro.

 

La importancia de que la sociedad civil, los ciudadanos que no formamos parte de los círculos del poder, participemos en los cambios fundamentales que nos afectan, es del mismo tamaño que el daño que como Nación nos han hecho a lo largo de la historia esos grupos enquistados en el gobierno. No participar, no opinar, permanecer indiferentes, dejar que los malos de la película sigan haciendo de las suyas, es sencillamente fatal.

 

La reforma del Estado Mexicano, es una tarea vital, esencial, imprescindible de los mexicanos. Si a usted no le importa, si le vale, si deja que otros la manoseen, la disfracen, la maquillen y luego nos la vendan como la maravilla del siglo, después no se queje, no critique, no se lamente.


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