VIERNES, 2 DE MARZO DE 2007
Apocalipsis Mexicana

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
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Muy mal



El punto sobre la i
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.”
Viktor Frankl


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“Si en el sexenio de Vicente Fox el Estado Mexicano y la economía nacional no experimentaron transformaciones sustanciales que propiciaran el cambio hacia un desarrollo sostenido y sostenible, con Felipe Calderón todo parece indicar que una vez más la Nación mexicana habrá de experimentar un sexenio perdido en el teatro de “más de los mismo”.”


Si en el sexenio de Vicente Fox el Estado Mexicano y la economía nacional no experimentaron transformaciones sustanciales que propiciaran el cambio hacia un desarrollo sostenido y sostenible, con Felipe Calderón todo parece indicar que una vez más la Nación mexicana habrá de experimentar un sexenio perdido en el teatro de “más de los mismo”.

 

“Por las vísperas se conoce el santo”, creo que reza el refrán popular que nos advierte no esperar algo de una situación o de alguien que no da muestras de ofrecer lo que necesitamos o deseamos. Las acciones y palabras de los primeros cien días de Calderón no prometen cambios importantes en la forma de hacer gobierno y más bien sus características definitorias son esencialmente las mismas de sus antecesores.

 

Los dos gobiernos de origen PANista que nos obsequió la recién nacida democracia a la mexicana, solo cambiaron los colores, los símbolos y los estilos, pero en lo fundamental sólo se montaron sobre la vieja estructura PRIista y de ahí el exiguo avance que la sociedad y la economía mexicana han experimentado en lo que va del nuevo siglo.

 

Acudo a unos cuantos ejemplos para sustentar mi punto de vista. Cuatro de los grandes males que aquejan a la economía, la política y la sociedad mexicana son el monopolismo, el sindicalismo, la partidocracia y la burocracia. Nadie duda del daño que estos cuatro monstruos han hecho al desarrollo de nuestro País, excepto, por supuesto, aquellas personas beneficiarias directas o indirectas de su existencia y funcionamiento.

 

Cualquier examen que se haga de nuestra realidad económica, política, social, cultural, educativa, tecnológica o artística, por mencionar unos cuantos de sus componentes, encuentra en forma inmediata y contundente que las causas evidentes de nuestros males, atrasos, penurias y desgracias, se encuentran cómodamente alojadas en cualquiera de las entrañas de los monstruos arriba mencionados.

 

Sin embargo, no obstante la indestructibilidad de las evidencias, presidentes van, presidentes vienen y los dinosaurios siguen ahí. ¿A qué se debe que a pesar de la promesa de campaña, más allá de la retórica y el discurso oportunista, los clanes gobernantes únicamente se dedican a conservar el estado de cosas, a reforzar el aparato que los llevó al poder?

 

La respuesta está dada en la pregunta. Para explicarla mejor utilicemos un símil. ¿Sería alguien tan estúpido como para hundir, transformar o entregar a otros el mando del barco que lo llevó a la isla de la fantasía, del poder y la riqueza? No, claro que no y ahí está el origen y fortaleza de los monstruos, celosos guardianes, del Estado Mexicano.

 

Por ello es que aunque se llamen Miguel, Antonio, Benito, Porfirio, Plutarco, Lázaro, Gustavo, José, Carlos, Vicente o Felipe, los presidentes de México llegan a la cúspide del poder, a ocuparse, en cuerpo y alma, a la conservación y reforzamiento del barco que los llevó a la isla prometida.

 

Es por ello que en este cuento los mexicanos que no estamos bajo el abrazo protector de alguno de los cuatro monstruos del Apocalipsis mexicano, no nos queda más que cuidarnos de un pisotón, una tarascada o una mordida, mientras esperamos el momento, la fortuna, la dicha de subirnos al gran barco, o de perdida a alguna lanchita salvavidas de la barcaza enorme que llamamos México. ¿Triste destino, no?

• Problemas económicos de México

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