LUNES, 9 DE ABRIL DE 2007
Por fin, ¿tiene razón Greenspan?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“No debemos olvidar que todas las crisis violentas mundiales en los mercados financieros tienen su causa en errores de política pública de los gobiernos (lo que, por supuesto incluye a la política monetaria y fiscal). La evidencia histórica allí está, pero parece que la memoria gubernamental es escasa”


Hace unas semanas el presidente de la Reserva Federal (el banco central estadounidense-FED) Ben Bernanke expresó que al parecer las señales de desaceleración de la economía gringa son más serias de lo que se pensaba. Y pensar que hace unas semanas Bernanke contradecía a Greenspan (su antecesor en la FED) y declaraba que no veía síntomas de recesión, lo que incluso obligó a retractarse a éste último (ó más bien a ajustar su opinión).

 

Al parecer el ajuste inmobiliario podría ser más violento de lo que muchos analistas pensaban. El boom inmobiliario reciente en EU tiene su origen en la política monetaria expansiva llevada a cabo en la era de Greenspan (las tasas de interés casi llegaron a cero); esta expansión monetaria causó dos cosas: abarató el precio del crédito (vía tasas de interés bajas), lo que implicó que el crédito bancario para vivienda se abaratara también y se hiciera accesible incluso para aquellas personas que no podían pagarlo. Bien, hasta aquí esto no es distinto de otros ciclos económicos de la economía gringa (política monetaria laxa-vía expansión monetaria que baja las tasas de interés seguida de política monetaria restrictiva-contracción monetaria que eleva las tasas de interés); sin embargo, a este ciclo se ha agregado algo que puede dar al traste con el ajuste tradicional de los mercados financieros: el fuerte déficit fiscal del gobierno norteamericano.

 

Sí, el Presidente Bush ha seguido una política keynesiana de expansión irresponsable del gasto público (amén de los múltiples conflictos internacionales que exigen más lana del contribuyente), lo que no sólo terminó con el superávit fiscal que le heredó la administración Clinton, sino que amplió el desequilibrio fiscal a niveles sin precedentes. El Presidente Bush bajó los impuestos. Bien, pero no ajustó el gasto público (en determinado momento lo intentó, pero el Congreso ya no lo permitió), y aunque la recaudación se ha elevado, no ha sido suficiente para cubrir el boquete financiero del gobierno. La combinación de políticas monetarias y fiscales expansivas ha originado que el déficit de la cuenta corriente se haya elevado también, lo que no sería un peligro si hay dólares suficientes para cubrirla. Hasta el momento, una robusta cuenta de capitales ha impedido esto. 

 

Un factor que ha permitido al gobierno norteamericano proseguir con su desequilibrio fiscal ha sido que los dólares que han llegado al resto del mundo (desde EU), han regresado a EU vía la compra de activos financieros (especialmente bonos del gobierno), lo que ha suavizado el impacto de la deuda del gobierno gringo en sus mercados de dinero. ¿Qué pasaría si esos dólares ya no regresaran a EU en la magnitud que lo han hecho hasta ahora? ¿Qué pasaría si los bancos centrales asiáticos dejaran de comprar súbitamente bonos del tesoro? Respuesta: sobrevendría una caída violenta en el precio del dólar y un ajuste, también violento, en las tasas de interés en el mercado de dinero estadounidense. Estas últimas tendrían que ajustarse al alza, pues la única manera de sostener al dólar (y evitar su caída espectacular) y, por supuesto, al elevado déficit fiscal, sería que el gobierno gringo se financiara más intensamente en el mercado de dinero de su país, lo que reduciría los fondos prestables para las empresas privadas que operan en EU  y, por tanto, elevaría las tasas de interés (la reducción de la disposición del crédito para las empresas hace que se eleve su precio, la tasa de interés), lo que incluye a la que cobran los bancos por los créditos hipotecarios.

 

Estos dos ajustes (el del dólar y el de las tasas de interés) serían suficientes para también hacer más violento el derrumbe de los mercados inmobiliarios de EU (lo que acarrearía también una caída en una variable clave del crecimiento, el consumo, pues para las familias americanas el ver encarecer sus créditos hipotecarios y/o caer el precio de sus casas, los hace considerarse más pobres, lo que implica que ajusten sus gastos a la baja, entre ellos el consumo). Esto sería suficiente para causar un derrumbe de la economía mundial.

 

El escenario sombrío arriba descrito, esperamos no suceda, pero en ausencia de un ajuste fiscal importante, tememos que ocurra. El déficit fiscal no puede prolongarse indefinidamente. Así que, o el gobierno gringo se “ajusta el cinturón”  ó los mercados financieros lo harán.

 

No debemos olvidar que todas las crisis violentas mundiales en los mercados financieros tienen su causa en errores de política pública de los gobiernos (lo que, por supuesto incluye a la política monetaria y fiscal). La evidencia histórica allí está, pero parece que la memoria gubernamental es escasa.

 

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