MIÉRCOLES, 30 DE MAYO DE 2007
Consenso y crecimiento

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
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“Este, pues, es el asunto capital del momento: crecer, pero crecer siendo competitivos. La mesa redonda con el gobierno de México responde a la necesidad, la necesidad de hablar, dialogar, debatir, intercambiar ideas, sobre los principales retos y riesgos que enfrenta nuestro país. Después de todo, las ideas tienen consecuencias, y hablando se entiende la gente.”


Este texto es resumen de un mensaje dado en la sesión presidencial, ante el Presidente Felipe Calderón, en el marco de la 16a Mesa Redonda con el Gobierno de México, de Economist Conferences, el día de hoy, México, D.F.

 

México ha presenciado grandes transformaciones. Hoy, nuestro país vive una realidad de diálogo, de intenso debate sobre el rumbo que debemos tomar—reflejo de una actividad ciudadana en un entorno de mayor apertura democrática.

 

En el plano de la economía, el desafío sigue siendo lograr el alto crecimiento sostenido. A pesar de cambios como la estabilidad, el grado de inversión, o la apertura comercial, los mexicanos seguimos sufriendo los efectos de una herencia corporativista, de redes y lazos clientelares. Ello se manifiesta, muy especialmente, en el daño que hoy vivimos por causa de los monopolios.

 

En ausencia de competencia, hay incompetencia—es decir, energías desperdiciadas, altos costos de oportunidad, y bajas en productividad. Ello ha convertido el objetivo de profundizar la competencia en una prioridad económica.

 

El poder del gobierno en un proceso democrático enfrenta, continuamente, el riesgo de ser abusado por grupos de interés que buscan formas extra-empresariales para redistribuir el ingreso nacional a su favor, usando el mercado de las rentas políticas, en vez del mercado de oferta. Al final, el gran perdedor es el consumidor.

 

Como lo plantea en el Proyecto Visión 2030, nuestra economía requiere crecer a tasas elevadas, en forma competitiva, durante las próximas dos décadas, tan sólo para que en el curso de la próxima generación económica logremos equilibrar el ingreso doméstico por persona con el ingreso por persona de mexicanos que viven al norte de la frontera. Sólo así dejaremos de exportar a los nuestros, distribuyendo oportunidades aquí, riqueza aquí.

 

Por ello, la polémica sobre el crecimiento no debe ser función de posiciones, partidismos o de ideologías particulares. Se trata de sentido común: para vivir mejor, se deben generar mejores oportunidades de empleo, mayor salario real, en un ambiente de seguridad. El sentido de urgencia que enfrentamos es crecer en forma acelerada, pero competitiva, que sea congruente con el clima de estabilidad de precios.

 

Las dos palabras claves son: competitividad y competencia. Estos criterios tienen sentido, en un mundo caracterizado por la fuerte competencia entre países para atraer, y retener, inversión. Un denominador común de los grandes éxitos contemporáneos es ser radical en la visión de largo-plazo, pero muy prudente en la ejecución de los cambios. Crecer, con consenso, con razón, con visión—como se ha conseguido en lugares tan diferentes, tan distantes de sí mismo, y de nosotros, como, digamos, Nueva Zelanda, Corea del Sur, España, Estonia, o Chile.

 

Este, pues, es el asunto capital del momento: crecer, pero crecer siendo competitivos. Este foro responde a la necesidad, la necesidad de hablar, dialogar, debatir, intercambiar ideas, sobre los principales retos y riesgos que enfrenta nuestro país. Después de todo, las ideas tienen consecuencias—y hablando se entiende la gente.


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