JUEVES, 16 DE AGOSTO DE 2007
El dilema de los impuestos

¿Usted considera que la propuesta de otorgar una renta de 10 mil pesos al año a cada ciudadano es una buena idea para erradicar la pobreza?
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“La inflación no es una catástrofe de la naturaleza ni una enfermedad. La inflación es una política.”
Ludwig von Mises

Richard W. Rahn









“Muchos políticos de izquierda reclaman vehementemente que los ricos paguen más impuestos, pero cuando examinamos sus propuestas de aumentar los impuestos a los ricos comprobamos que sus propuestas afectan más a aquellos que están tratando de ser ricos, sin realmente afectar a los ya muy ricos.”


Washington (AIPE)- Los asesores de los candidatos presidenciales en Estados Unidos confrontan un fuerte dilema sobre las reformas de impuestos. Para maximizar las recaudaciones hay que tener tasas bajas de impuestos, tanto para los pobres como para los ricos, debido a que los pobres no tienen dinero y los ricos siempre encuentran maneras de protegerse de altos impuestos. Al mismo tiempo, la clase media rechaza pagar más en impuestos que los ricos.

 

El segundo hombre más rico de EEUU, Warren Buffett, recientemente escribió una columna diciendo que la tasa promedio que él paga en impuestos es de apenas 17,7%, mientras que su secretaria paga 30%. Durante las elecciones de 2004 se supo que John Kerry (el candidato a presidente más rico en la historia de este país) y su esposa pagaban un promedio de 12% sobre sus ingresos, bastante menos que la mayoría de los estadounidenses de clase media.

 

Muchos políticos de izquierda reclaman vehementemente que los ricos paguen más impuestos, pero cuando examinamos sus propuestas de aumentar los impuestos a los ricos comprobamos que sus propuestas afectan más a aquellos que están tratando de ser ricos, sin realmente afectar a los ya muy ricos, como los Kerry y los Kennedy.

 

Para medir la sinceridad de tales propuestas, yo siempre reviso la manera cómo ellas afectarían la declaración de impuesto de John Kerry.

 

Algunas políticas de impuestos fomentan el crecimiento, mientras que otras simplemente tratan de redistribuir la riqueza. En este país, el 1% de la población con más altos ingresos paga el 37% de todos los impuestos recaudados. Las encuestas efectuadas a lo largo de varias décadas indican que la mayoría de los ciudadanos creen que nadie debe pagar más de 25% de sus ingresos en impuestos al gobierno.

 

La gente considera que no es justo pagar más y muchos que no son ricos sí aspiran a serlo algún día, como empresarios, campeones deportivos y hasta ganándose la lotería. A lo contrario de lo que sucede en Europa, los estadounidenses no resienten a los ricos, sino que más bien suelen aspirar a ser ricos también. Por esa razón, los candidatos a favor del crecimiento económico alcanzan mejores posiciones en las encuestas que los candidatos que buscan redistribuir la riqueza.

 

La mayoría de los republicanos que votan en las primarias quieren reducciones en los impuestos y mayor control sobre la tiranía de la oficina del impuesto sobre la renta. En las elecciones presidenciales, algunos votarán por el candidato que prometa quitarles más a los ricos, pero ellos votarán de todas maneras por el Partido Demócrata, mientras que ningún candidato republicano conseguirá votos incitando la guerra de clases.

 

Los altos impuestos destruyen la creación de riqueza, sin lograr que los ricos paguen más. Una de las ventajas de ser rico es que se puede escoger la mejor manera de recibir ingresos, dónde se obtienen tales ingresos y dónde se pagan los respectivos impuestos. Muchos suecos y franceses han emigrado a otros países para ahorrarse millones en impuestos. Cuando un rico se exilia, el gobierno no obtiene un centavo. Y cuando los impuestos son muy altos, la gente prefiere el tiempo libre en lugar de trabajar más y también prefieren gastar que ahorrar, todo lo cual conduce a menores ingresos fiscales.

 

Los economistas han estado tratando de calcular cuál es la tasa impositiva óptima para cada sector de contribuyentes. Imponer tasas más altas a los altos ingresos conlleva dificultades. En la medida que aumentan las tasas, se multiplican exponencialmente los incentivos a buscar maneras, legales o no, de eludir impuestos y mientras más rico se es, más fácil es lograrlo.

 

El resultado de imponer altas tasas impositivas a los ricos es que entones ellos gastan más e invierten menos o trasladan sus capitales a otras jurisdicciones. Por consiguiente, los países con altas tasas de impuestos lograrán menor crecimiento económico, menos oportunidades de empleos y salarios más bajos.

 

Una exitosa alternativa a altas tasas del impuesto sobre la renta es una tasa modesta y pareja o un impuesto al consumo, con reintegros a quienes ganan poco. 

 

___* Presidente del Institute for Global Economic Growth y académico asociado de Cato Institute.

© www.aipenet.com

 


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