JUEVES, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2007
El PRD y el Informe

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“A los perredistas les gusta hacer gala de una intransigencia que ellos piensan les da estatura ante los electores, pero que no sirve más que para enfatizar la imagen de intolerancia y violencia que ha caracterizado a su partido a lo largo de los años. Los electores han castigado al PRD precisamente por esta imagen.”


Lo que no han entendido los perredistas es que el informe de gobierno no es un privilegio sino una obligación del presidente. El derecho que violan es el de los mexicanos de escuchar un informe sobre lo que ha hecho o no ha hecho el presidente. Al impedirle al primer mandatario ofrecer un mensaje a la nación desde la tribuna del Palacio Legislativo, los legisladores, especialmente los del PRD, no están humillando al presidente, como piensan, sino que están impidiendo a los ciudadanos gozar del derecho de escuchar un informe de su gobernante.

 

Vivimos en un país muy extraño. El Congreso se contorsiona primero para permitir que los integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional puedan presentar sus puntos de vista desde la tribuna de la Cámara de Diputados. Y qué bien que lo hagan. Pero al presidente de la república se le niega la oportunidad de informar a la nación desde esa misma tribuna. Y todavía se dice que el 1ro de septiembre sigue siendo una fecha de conmemoración de la figura presidencial.

 

De hecho, en el momento de escribir este artículo todavía se negocia si al presidente se le permite entrar al pleno del Palacio Legislativo para entregar su informe por escrito, porque los legisladores del PRD piensan que la humillación debe ser total. Según ellos, no sólo no se debe permitir al presidente hablar en el pleno, sino que además éste debe entregar su informe escrito en lo oscurito: de preferencia en un pasillo o por lo menos en un lugar alterno, como podría ser el llamado salón verde.

 

Las encuestas de opinión muestran que los mexicanos tienen una actitud radicalmente distinta. Tanto una elaborada por Gaussc como otra de Demotecnia revelan que el 70 por ciento de la población quiere que el presidente no sólo entregue su informe por escrito sino que también lea públicamente su mensaje a la nación. Pero la opinión de los ciudadanos tiene muy sin cuidado a los legisladores.

 

Si un mandatario estatal o municipal del PRD fuera objeto de un trato como el mencionado por parte de un congreso, los perredistas se quejarían abiertamente y tendrían toda la razón de hacerlo.

 

A los perredistas les gusta hacer gala de una intransigencia que ellos piensan les da estatura ante los electores, pero que no sirve más que para enfatizar la imagen de intolerancia y violencia que ha caracterizado a su partido a lo largo de los años. Los electores han castigado al PRD precisamente por esta imagen. El caso más reciente tuvo lugar en las elecciones de octubre de 2006 en Tabasco, que el PRD debió haber ganado con relativa facilidad, pero que perdió como consecuencia en parte del prolongado plantón de Andrés Manuel López Obrador en Paseo de la Reforma.

 

Los perredistas van a tener que reflexionar sobre qué quieren realmente. ¿Ser un partido de izquierda democrática, como los que han surgido en los últimos años en España, en el Reino Unido y en Chile? O seguir asumiendo la posición de un partido intolerante como el que al parecer quiere crear López Obrador. Estos dos caminos son incompatibles.

• PRD

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