LUNES, 28 DE ENERO DE 2008
De la recesión y sus "remedios" (I)

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“Ante los problemas de crecimiento que enfrenta la economía estadounidense se han anunciado medidas cuya intención es contrarrestar sus efectos, todo lo cual parte de dos supuestos cuestionables. Uno: que el gobierno debe hacer algo. Segundo: que lo puede hacer y obtener buenos resultados. Estos son los dos supuestos detrás del paquete de estímulos fiscales y la baja en la tasa de interés. ¿Funcionará?”


Ante los problemas de crecimiento que enfrenta la economía estadounidense se han anunciado medidas cuya intención es contrarrestar sus efectos, todo lo cual parte de  dos supuestos cuestionables. Uno: que el gobierno debe hacer algo. Segundo: que lo puede hacer y obtener buenos resultados. Estos son los dos supuestos detrás del paquete de estímulos fiscales propuesto por Bush, y de la baja en la tasa de interés impuesta por Bernanke. ¿Funcionará?

 

Comienzo con el paquete de estímulos fiscales, cuyo objetivo es que las familias aumenten su gasto y que las empresas incrementen sus inversiones, para lo cual el gobierno les dará dinero: 100 mil millones de dólares a las familias, 50 mil millones a las empresas, en total 150 mil millones de dólares de estímulos fiscales. ¿Funcionarán?

 

Los estímulos fiscales equivaldrán al uno por ciento del producto interno bruto de los Estados Unidos, es decir, al uno por ciento del ingreso generado por los estadounidenses, de tal manera que el resultado será, por el lado de las familias, la recepción, ¡por una única vez!, de una cantidad de dinero equivalente, en promedio, al uno por ciento de sus ingresos. Esa cantidad de dinero, ¿tendrá un efecto importante sobre el consumo, de tal manera que los empresarios decidirán invertir más, para producir más, y así hacer frente al incremento en la demanda? No, sin olvidar otro punto importante: ¿en qué gastarán los estadounidenses ese dinero extra: 750 dólares, en promedio, por familia? ¿En bienes de consumo durable: casas, automóviles, línea blanca? No, ya que la cantidad de dinero recibida no alcanzará para tanto, por lo que su efecto sobre la recesión (que de llegar afectará la producción, no de mercancías para el consumo perecedero, sino la de mercaderías para al consumo durable: casas, automóviles, línea blanca. etc.) será nulo.

 

Insisto en la pregunta: con las familias recibiendo, una sola vez, una cantidad de dinero equivalente, en promedio, al uno por ciento de sus ingresos, ¿los empresarios decidirán invertir más, para producir más, y estar preparados para cuando aumente el consumo? Solamente los ingenuos, que no creo que abunden.

 

Por último, ¿de dónde saldrán los 150 mil millones de dólares? ¿Del superávit presupuestario? No, ya que las finanzas del gobierno estadounidense son deficitarias. ¿De la devolución de impuestos? No, ya que entonces lo que las familias y empresas gasten de más será lo que el gobierno gaste de menos, y el gasto total permanecerá igual, y el objetivo (al menos teóricamente) es que se incremente el gasto total. ¿Del endeudamiento interno? No, ya que entonces lo que las empresas y familias gasten de menos, por haberle prestado dinero al gobierno, será lo que el gobierno gaste de más, y el gasto total se mantendrá sin cambio. Entonces, ¿cuál es la salida? El endeudamiento externo, con un pequeño inconveniente: cuando se tenga que pagar esa deuda, contraída con acreedores extranjeros, el gobierno estadounidense echará mano de los impuestos, por lo que serán los contribuyentes quienes pagarán mañana el dinero que recibieron ayer. Al final de cuentas, ¿qué tenemos? Al gobierno haciendo caravana con sombrero ajeno y, para colmo de males, sin lograr el objetivo, ya que los 750 dólares que, en promedio, recibirán los estadounidenses, no tendrán ningún impacto significativo en su consumo, ¡mucho menos, a través de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, o por medio de la inversión extranjera directa estadounidense en nuestro país, en la economía mexicana!

 

Continuará.

• Crisis / Economía internacional

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