JUEVES, 10 DE ABRIL DE 2008
La burbuja financiera

¿Se debe utilizar una parte de las reservas del Banco de México para financiar la reconstrucción?
No
No sé



“Existe una tiranía en el vientre de cada utopía.”
Bertrand de Jouvenel

Gary S. Becker









“Intentos exitosos de traspasar la culpa a otros y a la sociedad crean incentivos perversos en el comportamiento. Por eso es difícil entender los esfuerzos de la Reserva Federal para garantizar hipotecas por miles de millones de dólares.”


Chicago (AIPE)- Todos los días aparecen reportajes de familias que pierden sus casas por no poder cumplir con hipotecas que habían tomado sin aportar pagos iniciales y con intereses muy bajos al comienzo. A menudo dicen no haber comprendido que esas tasas iniciales de interés serían aumentadas al poco tiempo ni tampoco que su patrimonio invertido en tales viviendas podría desaparecer en la medida de que los precios de casas y apartamentos dejaran de aumentar y comenzaran a bajar, como de hecho ha sucedido. Aparentemente apostaban a que los buenos tiempos seguirían para siempre.

 

Actualmente, la tendencia es echarle la culpa a los demás y no solamente con respecto a las viviendas. Muchos delincuentes que confiesan o son condenados por serias transgresiones tratan de ser excusados porque fueron maltratados por sus padres o por otros adultos durante la niñez.

 

Intentos exitosos de traspasar la culpa a otros y a la sociedad crean incentivos perversos en el comportamiento. Si a los individuos no se les responsabiliza por sus decisiones y comportamiento que los afectan a ellos mismos o a terceros, tendrán menos incentivos para comportarse responsablemente, ya que cuentan con que otros paguen por su mal comportamiento.

 

No importa mucho si esos incentivos perversos tienen que ver con culpar a terceros por no haber leído la letra pequeña en contratos que firmaron. La sociedad libre y la libre economía requieren que los individuos tomen sus propias decisiones y cumplan con sus responsabilidades. Ese principio fundamental implica que la gente acostumbrada a que otros o el gobierno tome las decisiones en su nombre pierde la capacidad de hacer las decisiones que les convienen.

 

Claro que no todos los individuos gozan de la misma habilidad de hacer decisiones convenientes. Algunos son engañados y la gente con más educación tiende a escoger mejor lo que le conviene. Por ejemplo, después que el huracán Katrina azotara a Nueva Orleáns, las víctimas con más educación reaccionaron mejor.

 

Sin embargo, ser responsable por las decisiones tomadas suele mejorar considerablemente la habilidad de la gente en escoger lo que más le conviene. Por ejemplo, el desastre de los créditos hipotecarios de baja calidad que sigue haciendo tanto daño a instituciones financieras en Estados Unidos y alrededor del mundo no se debe a escasa información dada a los deudores, ya que la crisis también arruinó a competentes inversionistas y banqueros, con mucha experiencia en complicados asuntos financieros. Prestamistas y financistas, independientemente de su experiencia financiera fueron atrapados en una burbuja que parecía prometer utilidades para todos y para siempre.

 

La intervención gubernamental en el mercado se justifica si ayuda a una más rápida recuperación de la economía, pero es difícil entender los esfuerzos de la Reserva Federal para que JPMorgan Chase comprara a Bear Sterns, garantizando hipotecas por miles de millones de dólares.

 

___* Profesor de economía de la Universidad de Chicago y Premio Nobel.

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