JUEVES, 31 DE JULIO DE 2008
Que alguien le avise al PRI

Con la eventual independencia, a los catalanes les irá...
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No sé



“El capitalismo venció, pero no convenció.”
John Manuel Silva

Ricardo Medina









“La propuesta del PRI, de aprobarse, acelerará la caída de los ingresos petroleros netos del sector público al mantener el veto a la entrada de inversionistas privados a la refinación…¿A quién perjudica esto? A los políticos voraces de todos los partidos, empezando por los del PRI.”


La famosa “renta petrolera”, que consiste en los ingresos de veras extraordinarios, está en la producción y exportación de crudo, no en la refinación. Si los señores y señoras del PRI hubiesen prestado atención a las contadas exposiciones serias durante los foros en el Senado no habrían cancelado, en los hechos, la posibilidad de que inversionistas privados participen en la refinación, así fuese como meros maquiladores de combustibles.

 

La balanza comercial petrolera se cocina aparte del resto del comercio exterior – en términos de entrada y salida de divisas – y permite que el sector público se apropie de los ingresos netos resultantes de una sencilla operación: los ingresos por exportaciones de crudo menos los egresos por importaciones de refinados, especialmente combustibles.

 

Como mostró El Economista el lunes – con motivo de la compra anticipada de 8,000 millones de dólares de las reservas del Banco de México que hizo el gobierno federal- esa balanza se ha deteriorado aceleradamente, de forma que hoy por cada dólar que exporta, Pemex importa 50 centavos de petrolíferos (en 2004, las importaciones sólo representaban 23 centavos de cada dólar de exportaciones petroleras), lo que significa: 1. Menor disponibilidad de divisas para el gobierno, 2. Menores excedentes netos de la industria petrolera para repartir a los gobiernos locales y para el mismo gobierno federal.

 

Es necesario terminar con el subsidio a los combustibles (lo que podría suceder automáticamente si siguen cayendo los precios del petróleo en los próximos meses), pero eso no soluciona la declinación de la plataforma de producción (menores volúmenes de petróleo exportado) ni, mucho menos, el grave problema de la monumental ineficiencia de Pemex en refinación.

 

Invertir los escasos recursos públicos en construir refinerías (que operaría Pemex o algún “clon” de Pemex, con las mismas ineficiencias e incentivos perversos) es una tontería mayúscula. El gobierno no sabe generar utilidades en negocios de márgenes estrechos.

 

Alguien les debe avisar a los políticos del PRI que están acelerando la muerte de la vaca que han ordeñado durante décadas. Si ese proyecto suicida les enorgullece, ¡peor para ellos!

 


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