MIÉRCOLES, 27 DE AGOSTO DE 2008
Excedentes y discrecionalidad

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“Sabemos con relativa exactitud en qué se emplean los excedentes hoy en día. Pero antes de la aparición de la LFPRH, ¿cómo se repartían? ¿es verdad que reinaba la opacidad como dicen algunos? ¿es cierto que todo se lo comió el pérfido gasto corriente?”


La Secretaría de Hacienda ya ha explicado hasta la náusea y con lujo de detalle el origen y destino de los ingresos públicos excedentes petroleros. Después de estudiar los informes trimestrales, semanales y la cuenta pública, a cualquier persona medianamente normal le queda claro que, bajo la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH), dichos excedentes se asignan tal y como lo dispuso el Congreso en la mentada ley, y que es muy poco el margen para que la SHCP pueda disponer de ellos discrecionalmente.

 

Aunque conocemos cada vez más y mejor el ejercicio de los recursos públicos, no es mi intención defender la aparente pureza del proceso presupuestario y la transparencia en el ejercicio del gasto. A mí, por ejemplo, no me gusta cómo se distribuyen los excedentes en particular, y el gasto público en general. Pero no es posible avanzar en el debate acerca de lo que queremos hacer con el dinero de los contribuyentes si le damos cabida a ocurrencias gratuitas, como las del SME o las del auditor superior. Cuando alguien realiza afirmaciones sin fundamento, sin dar números o probar lo que está diciendo, seguramente lo que realmente desea es conquistar sus intereses políticos o conseguir su rebanada del pastel más que mejorar las cosas.

 

Sabemos con relativa exactitud en qué se emplean los excedentes hoy en día. Pero antes de la aparición de la LFPRH, ¿cómo se repartían? ¿es verdad que reinaba la opacidad como dicen algunos? ¿es cierto que todo se lo comió el pérfido gasto corriente? Veamos.

 

Antes de la aparición de la LFPRH, era el PEF de cada ejercicio el que establecía el destino que se daría a los excedentes.

 

Los excedentes petroleros que se obtuvieron en el periodo 2001-2006 fueron de 353,168 millones de pesos (mdp). De acuerdo con el documento “Destino de los Ingresos Excedentes 2000-2006”, ¡elaborado por la propia Cámara de Diputados!, tales excedentes se destinaron fundamentalmente a inversión en PEMEX (24%) y en infraestructura (13%), a diversos fondos con un fin específico (como el FONDEN y el FEIP, 3 y 10 por ciento respectivamente), al fortalecimiento de las finanzas públicas (7%) y a cubrir el aumento del gasto no programable (21%). En algunos casos (menos del 20%), también se destinaron a gasto corriente con el fin de compensar la disminución de los ingresos no petroleros (como la caída en la recaudación tributaria o para pagar el aumento en el costo de los combustibles de la CFE), todo ello tal y como lo establecía el PEF del ejercicio respectivo.

 

De eso último, las erogaciones en gasto corriente, ese rubro de gasto maldito por naturaleza, escribiré en una futura colaboración. Mientras tanto, invito a usted, amigo lector, a revisar con detenimiento los análisis del Congreso y la información de la cuenta pública respecto de los excedentes, a ver si usted encuentra alguna incongruencia entre lo determinado por el legislativo y lo ejercido por el ejecutivo; necesitamos estar bien informados para no ser engañados por sinvergüenzas y poder continuar la discusión en serio.

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