MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2008
Trágica falla

¿Se debe utilizar una parte de las reservas del Banco de México para financiar la reconstrucción?
No
No sé



“Existe una tiranía en el vientre de cada utopía.”
Bertrand de Jouvenel

Carlos Ball









“Los supuestos remedios políticos del presidente Franklin D. Roosevelt convirtieron la caída de la bolsa en 1929 en una gran depresión económica que duró hasta comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Ojalá que los políticos actuales hayan aprendido de esa triste lección histórica.”


Miami (AIPE)- Creo que nunca en la historia de la humanidad existió una región o país alguno con tan alto nivel de capital humano como Estados Unidos en el siglo XXI. Pero esos geniales cerebros que tanto aportan a los avances de las ciencias, la tecnología, la industria y el comercio no suelen ser atraídos por la política, como sucedía a raíz de la independencia, durante la redacción de la Constitución y a lo largo de las primeras décadas de la nación norteamericana.

 

¿Dónde están los Washington, Franklin, Adams, Jefferson, Hamilton, Hancock, etc. de nuestros días? Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que en su gran mayoría están alejados de la capital y de la política, donde desde hace tiempo no se logra atraer a los mejores sino, más bien, a aquellos que buscan el poder en beneficio propio, de su agenda, sus allegados y copartidarios, en lugar del beneficio de la nación entera.

 

Claro que es injusto generalizar, pero tendríamos que estar ciegos para no ver que muy poco de lo que pagamos en impuestos y muy poco del presupuesto nacional, estatal y municipal se dedica a proteger nuestros derechos fundamentales. El grueso se malgasta en tratar de ganar apoyo electoral de grupos específicos, en burocracia, multitud de regulaciones y últimamente tratando de convertir a las fuerzas armadas de Estados Unidos en policías del mundo entero. Nada de eso contaría con el apoyo de los próceres de la independencia de este país.

 

La actual crisis financiera es una prueba más de que los gobernantes y políticos se han dedicado a asuntos diferentes a sus obligaciones, que poco o nada tienen que ver con sus deberes fundamentales respecto a mantener el valor de la moneda, evitar y prevenir crisis económicas, combatir privilegios e imponer absoluta transparencia en los mercados para evitar el pánico.

 

El remedio político vuelve a ser la utilización del presupuesto nacional para minimizar las pérdidas de aquellos muy grandes que realizaron malas inversiones, creyendo que obtendrían inmensas utilidades. Sí, nuevamente, los beneficiarios directos de tales políticas son quienes se equivocan en cuestión de cientos o miles de millones de dólares, no de quienes perdieron sus pequeños ahorros. American International Group (AIG) recibió una inyección de 85 mil millones de dólares del gobierno federal. Pero entidades relativamente pequeñas, con pérdidas de unos pocos millones de dólares por malas decisiones, desaparecen sin rastro ni lágrimas. Esto parece implicar que las reglas del libre mercado son aplicables y valederas exclusivamente a los pequeños y medianos, no para quienes por la inmensidad de sus apuestas ponen en peligro la popularidad de gobernantes y políticos.

 

Sí, algo huele mal y está podrido. Corresponde a mis colegas periodistas revelar errores y señalar culpables para que nada de ello se repita.

 

Los supuestos remedios políticos del presidente Franklin D. Roosevelt convirtieron la caída de la bolsa en 1929 en una gran depresión económica que duró hasta comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Ojalá que los políticos actuales hayan aprendido de esa triste lección histórica.

 

___*  Director de la agencia AIPE.

http://aipe.mi-servidor.com/

 


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus