MIÉRCOLES, 15 DE OCTUBRE DE 2008
La mula no era arisca

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“La fogata consumiendo los mercados financieros mundiales, parece estar inmunizada contra las recetas de los modernos pitonisos incrustados en las tesorerías de los países del globo. Cada cucharada de la nueva poción recetada al paciente, parece agravar su ya crítica situación y arrimarlo al precipicio de la desesperación mientras los especialistas se rascan la cabeza sin entender la resistencia de la enfermedad.”


La fogata consumiendo los mercados financieros mundiales, parece estar inmunizada contra las recetas de los modernos pitonisos incrustados en las tesorerías de los países del globo. Cada cucharada de la nueva poción recetada al paciente, parece agravar su ya crítica situación y arrimarlo al precipicio de la desesperación mientras los especialistas se rascan la cabeza sin entender la resistencia de la enfermedad.

 

El Presidente Truman de los EU en los años 50 hizo mundialmente famosa la frase: "Yo nunca les dibujé un infierno, solo les dije la verdad." El significado de ella iba mucho más allá de su simple semántica; era la primera señal clara para el pueblo americano de que había esperanza para recuperar algo muy valioso y que durante mucho tiempo había permanecido perdido en la vorágine del Siglo XX: la confianza.

 

La vida económica de los pueblos es esculpida por la cultura y depende y se fundamenta en ese vínculo moral que es la confianza. Esto es un contrato no escrito entre ciudadanos que facilita la convivencia, las transacciones, promueve la creatividad individual y justifica alguna acción colectiva. En la lucha global que se desarrolla en estos momentos para domar la grave amenaza de los mercados financieros, el capital social representado por la confianza será tan importante como el capital físico o intelectual.

 

Desde el nacimiento de los EU como nación, el pegamento que amalgamara las piezas de la construcción de la sociedad tan bien descrita por Tocqueville, fue la combinación de dos elementos; libertad y la confianza de sus ciudadanos en las instituciones que en esos momentos construían y sobre todo; confianza en su gobierno emanado de las brillantes mentes libertarias de sus fundadores, quienes plasmaban sus visiones en la Declaración de Independencia cuando de forma tajante describía cómo el poder debía residir en la gente. Sin embargo, Jefferson pronunciaría también una profética frase: "El precio de la libertad es su eterna vigilancia."

 

Libertad y confianza durante los primeros 70 años de vida de los EU como nación independiente, fueron el combustible para catapultar a ese pequeño grupo de colonias que tímidamente asomaban al Atlántico, en una poderosa nación de emprendedores, exploradores, arriesgados y visionarios hombres de negocios que expandían su territorio para ahora conectar los dos océanos. Sin embargo, con el estallido de la guerra civil cuando el gobierno federal de forma ilegal y con la fuerza de las armas le negaba a los Estados del sur su derecho constitucional de separarse de la Unión, se iniciaba un lento proceso de erosión de esos dos elementos responsables de la producción del milagro del siglo XIX; los EU como la nueva potencia mundial.

 

Este proceso de descomposición siguió desarrollándose y se arreció con motivo de la Primera Guerra Mundial y así a principios del Siglo XX—el siglo de la agresión en contra de la libertad—el gobierno federal en una renovada avanzada, logra apretar las cadenas opresoras sobre los Estados mediante el establecimiento del anticonstitucional Impuesto Sobre la Renta argumentando ser una fórmula transitoria para financiar los gastos del conflicto. Al finalizar la confrontación mundial, esa carga jamás sería revocada.

 

El derrumbe de ese gran edificio de la confianza siguió su lento proceso cuando las erróneas políticas gubernamentales y las del Fondo de la Reserva Federal provocaron la gran depresión de 1929 que postró al mundo entero sobre sus rodillas. Por primera vez los americanos se enfrentaban a un fenómeno que los azotaría durante 11 dolorosos años, mismo en el cual el desempleo alcanzaría niveles hasta de un 20%. Sin embargo el impacto más importante de esta depresión—aun más que esa grave erosión de la confianza del ciudadano en su gobierno—fue la creencia generalizada de que el elemento utilizado por ese inepto gobierno para la carnicería; eran los mercados libres.

 

La historia de los EU a partir de esos momentos tomaba un rumbo totalmente diferente al contemplado por sus fundadores mediante el inicio del proceso de socialización liderado por Roosevelt y su New Deal, que para su fortuna coincidiría con el estallido de la Segunda Guerra mundial lo cual crearía el espejismo de lo exitoso de sus políticas. El desempleo se reducía; si, pero con la conscripción de 11 millones de soldados.

 

Los años 60 y 70 fueron la culminación del ese proceso con los tristes capítulos del asesinato de Kennedy, el de Martin Luter King, la guerra de Viet Nam y sus casi 60,000 muertos, el Watergate de Nixon, pero sobre todo el arribo a la Presidencia de ese gran país de un hombre inepto y timorato como Carter. La década de los 70 se despedía abrazando a los EU con una depresión inflacionaria nunca antes vista. Los norteamericanos perdían su orgullo y su confianza al mismo ritmo que sus ahorros y sus sueños.

 

Estos acontecimientos llevarían a la Presidencia a Ronald Reagan quien dedicaría gran parte del inicio de su administración a recuperar esa confianza extraviada en los senderos de la demagogia y la mentira. Después de 8 años de prosperidad recuperada, de haber destruido el comunismo en sociedad con Juan Pablo II y la Thatcher, Reagan abandonaba ese recinto casi sagrado; la Casa Blanca, ante una ciudadanía que de nuevo creía en su líder y en su gobierno a pesar inclusive de las dudas en el Irán--Contras.

 

Pero en 1992 invadía ese mismo recinto el carismático Bill Clinton y su tropa, la personificación del engaño y la mentira. Durante 8 años este hombre se dedicó a engañar a su pueblo que no solo lo aceptaba, lo festejaba porque "la economía prosperaba." El "Yo no tuve relaciones sexuales con esa mujer;" el mentir bajo juramento, el recibir aportaciones para su campaña de países como China, el convertir $1,000 dólares en $100,000 con futuros de ganado, sus explicaciones cantinflescas se identificó en el nuevo juego. La contabilidad del gobierno federal ahora se sabe estaba más amañada que la de Enron y los superávit eran espejismos.

 

¿Qué sucede en estos momentos? Las profecías del Dr. No; Ron Paul y de Don Hugo Salinas Price se han hecho realidad. La confianza se ha perdido, la gente no cree en su gobierno, en sus empresas, en sus contabilidades, en sus iglesias. El precepto bíblico de "ten fe y te salvarás" Parece ausente de la conciencia y de vida de los ciudadanos del mundo quienes parecen haber adoptado el adagio árabe: "Confía en Alá, pero amarra tu camello." Confianza es el lubricante de los sistemas sociales; sin ella, la maquinaria del sistema se atora. Por ello en estos momentos mientras los economistas se rascan la cabeza tratando de adivinar lo que sucede; el mercado parece gritarles; "la mula no era arisca."

 

• Crisis / Economía internacional

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