VIERNES, 6 DE ENERO DE 2006
2005: Primer balance

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“En el 2005 se registraron una serie de buenos resultados, la mayoría de ellos relacionados con la estabilidad económica, que sin bien no lo es todo, nunca está de más.”


En el 2005 se registraron una serie de buenos resultados, la mayoría de ellos relacionados con la estabilidad económica, que sin bien no lo es todo, nunca está de más.

 

En primer lugar la ganancia de 37.3 por ciento de la Bolsa Mexicana de Valores, con cincuenta máximos históricos a lo largo del año. Así las cosas el mercado bursátil suma ya tres años consecutivos de utilidades: 43.5 por ciento en 2003; 46.9 en 2004; 37.3 en 2005; 190.6 durante los tres años.

 

En segundo término, la revaluación del tipo de cambio peso – dólar, que pasó de 11.16 a 10.63 pesos, apreciación de 53 centavos, equivalente al 4.8 por ciento, habiendo oscilado el tipo de cambio entre un máximo de 11.42 pesos por dólar, el 6 de enero, y un mínimo de 10.46, el 2 de diciembre.

 

En tercer lugar, la baja en la tasa de interés (Cetes a 28 días, subasta primaria), que pasó de 8.61 a 8.02 por ciento, reducción de 59 centésimas de punto porcentual, equivalente al 6.9 por ciento. La tasa de interés osciló entre un máximo de 9.81 por ciento, el 10 de mayo, y un mínimo de 8.02, el 27 de diciembre, debiendo destacarse las 22 semanas consecutivas, del 2 de agosto al 27 de diciembre, de baja, desde 9.63 hasta 8.02 por ciento, reducción de 1.61 puntos porcentuales, equivalente al 16.7 por ciento.

 

El comportamiento del Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, del tipo de cambio, y de la tasa de interés, muestra que la percepción y expectativa de quienes participan en esos mercados fueron de seguridad y confianza, binomio que es uno de los ingredientes del progreso económico.

 

Que la bolsa de valores haya ganado lo que ganó se debe a que la demanda de acciones fue mayor que su oferta, lo cual fue posible porque los inversionistas y especuladores confiaron en el mercado bursátil, es decir, esperaron que los precios de las acciones seguirían subiendo, tal y como, en términos generales, lo hicieron.

 

Que el peso se haya revaluado frente al dólar fue posible gracias a que la oferta (entrada) de dólares fue mayor que su demanda (salida), todo ello debido, no solamente a los elevados precios del barril de petróleo de exportación o a las remesas de dólares enviadas por los mexicanos que trabajan en los Estados Unidos, sino al hecho de que, al final de cuentas, buena parte de esos dólares se quedó en la economía mexicana, producto de la percepción y expectativa de seguridad y confianza.

 

Que la tasa de interés de los Cetes haya bajado se debe a que los acreedores del gobierno consideran que hoy resulta menos arriesgado, que ayer, prestarle dinero o, dicho de otra manera, que hoy consideran al gobierno un deudor menos inseguro que ayer, y por lo tanto más confiable: por ello están dispuestos a  prestarle dinero a cambio de un interés menor.

 

El comportamiento de los precios de las acciones, del dólar y del crédito muestra que la percepción y expectativa de quienes participan en esos mercados fue de seguridad y confianza, binomio que es condición necesaria de la estabilidad económica, que no lo es todo pero sí parte esencial del progreso económico.

 

Imaginemos cómo hubiera sido el 2005 si, además del menor crecimiento de la actividad económica, y del repunte en el desempleo, la bolsa de valores hubiera perdido 37.3 por ciento, el peso se hubiera devaluado 4.8 puntos porcentuales, y la tasa de interés, en vez de haber terminado en 8.02 por ciento, lo hubiera hecho en los 11.2 puntos porcentuales.


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