JUEVES, 23 DE OCTUBRE DE 2008
De la crisis (VII)

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““¿Cuál debería ser el precio del dólar?” El objetivo de la pregunta es claro, sobre todo si uno pretende especular con el tipo de cambio.”


En estos tiempos de turbulencia cambiaria una de las preguntas que con frecuencia nos hacen a los economistas es la siguiente: “¿Cuál debería ser el precio del dólar?” El objetivo de la pregunta es claro, sobre todo si uno pretende especular con el tipo de cambio. Si la respuesta es “¡Mayor del que es!”, entonces hay que salir a comprar hoy dólares baratos para venderlos mañana caros. Por el contrario, si la contestación es “¡Menor del que es!”, y si uno compró dólares baratos ayer, entonces hay que salir a venderlos caros hoy. ¿Cuál es el tipo de cambio correcto?

 

La respuesta correcta a la pregunta “¿Cuál debería ser el precio del dólar?” es “El que es, ni un centavo más, ni un centavo menos”, por más que de un día para otro, hacia arriba o hacia bajo, el tipo de cambio se mueva más de un centavo.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta para entender la respuesta es que, si el gobierno no impone un precio máximo (por debajo del precio de mercado, aquel al cual llegaron los oferentes y demandantes), ni tampoco uno mínimo (por arriba del de mercado), el precio al que se lleva a cabo la transacción es el precio correcto, ¡el que debe ser!, dada la relación entre oferta y demanda. Que a los demandantes ese precio puede parecerles alto, puede ser, de la misma manera que a los oferentes puede parecerles bajo, pero eso harina de otro costal.

 

Llegados a este punto más de un lector me podrá decir que, efectivamente, si el gobierno no impone precios máximos o mínimos, el precio al que se realiza la transacción es el correcto, pero que olvido que en el caso del mercado cambiario el Banco de México sí interviene, aumentando la oferta de dólares cada vez que considera que la presión devaluatoria es excesiva, lo cual es cierto, pero sin pasar por alto que esa intervención no implica la fijación de un tipo de cambio máximo, sino el incremento de la oferta de dólares para evitar que el precio de la divisa estadounidense suba más de lo que se considera razonable, ¡algo muy distinto!

 

Lo anterior quiere decir que la intervención del banco central en el mercado cambiario se ha llevado a cabo conforme a las reglas del mercado. Me explico: la manera correcta de evitar que un precio aumente, ante el incremento en la demanda de la mercancía en cuestión, es aumentando su oferta, y eso, aumentar la oferta de dólares, echando mano de sus reservas, es lo que el Banco de México ha hecho, actuando conforme a las reglas del mercado, de tal manera que el tipo de cambio se fija según la relación entre la demanda y la oferta de dólares, oferta en la cual participa el banco central, razón por la cual el  tipo de cambio es el que debe ser.

 

Entonces, si el Banco de México actúa conforme a las reglas del mercado, ¿cuál es el problema con su intervención, misma que he criticado en otros Pesos y Contrapesos? El principal problema es que al echar mano de sus reservas de dólares con el fin de evitar que el tipo de cambio aumente más de lo que las autoridades monetarias consideran normal, les hace el juego a los especuladores, mismos que, por lo explicado en anteriores artículos de esta serie, se las pueden agotar, momento a partir del cual el Banco de México tendría que dejar flotar libremente el tipo de cambio en el mercado, con la muy probable macro devaluación. El problema es que las reservas del Banco de México son finitas, como finitas fueron en 1994, y ya sabemos cómo terminó aquella historia.

 

Continuará.

• Problemas económicos de México • Crisis / Economía internacional

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