MARTES, 4 DE NOVIEMBRE DE 2008
Oportunidades de la crisis

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“La idea que tienen algunos de que el desplome de los mercados que hemos visto este año significa que no habrá fondo es tan infantil como la que tenían quienes después de años de avances en los mercados bursátiles e hipotecarios pensaron que nunca habría ya un tropezón.”


Dicen que toda crisis representa una oportunidad. La idea que tienen algunos de que el desplome de los mercados que hemos visto este año significa que no habrá fondo es tan infantil como la que tenían quienes después de años de avances en los mercados bursátiles e hipotecarios pensaron que nunca habría ya un tropezón.

 

Hemos visto más, por supuesto, que un simple tropezón. Las bolsas de valores del mundo han caído entre 40 y 70 por ciento. Hubo un momento, sobre todo después de la quiebra de Lehman Brothers, un importante banco de inversión estadounidense, que se generó un tapón en las arterias del sistema internacional de crédito interbancario. Los bancos no estaban dispuestos a prestar dinero ni siquiera a otros bancos, porque temían que al final no se les devolviera lo prestado. Éste es el problema que los bancos centrales del mundo han venido resolviendo con inyecciones de liquidez.

 

La caída de los mercados financieros ha borrado enormes cantidades de riqueza que se mantenían cuando menos en el papel. Pero eso no es lo importante. Mucho más significativo es que se ha producido una escasez de crédito que se refleja en una disminución de la actividad económica.

 

Es ya inevitable que se registre una recesión en la Unión Americana y seguramente la habrá en muchos otros países del mundo. Esto ha espantado a muchos inversionistas, pero no debería hacerlo. Las recesiones, cuando los gobiernos mantienen políticas económicas razonables, no tienen por qué ser una tragedia. De hecho, pueden ser beneficiosas ya que ayudan a limpiar los mercados.

 

Esta semana pasada se dio a conocer información preliminar sobre el desempeño de la economía estadounidense en el tercer trimestre del 2008. El producto interno bruto de la mayor economía del mundo sufrió una contracción de 0.3 por ciento. Ésta es la mayor caída desde el tercer trimestre de 2001, cuando las torres gemelas de Nueva York fueron atacadas por un grupo de terroristas.

 

La economía de Estados Unidos no ha tenido una recesión real, de cuando menos dos trimestres consecutivos de contracción del producto interno bruto, desde 1991. Ni siquiera después de los ataques a las torres gemelas se registraron estos dos trimestres consecutivos de contracción, ya que en el cuarto trimestre de 2001 hubo un repunte de la actividad económica. La Unión Americana lleva, así, 17 años sin haber sufrido una recesión real. Con razón la gente tiene miedo. Muy pocos se acuerdan ya de qué es una recesión.

 

Las recesiones, sin embargo, ofrecen oportunidades de compra para los inversionistas y de desarrollo para las empresas. Cuando una economía ha venido creciendo durante mucho tiempo, los mercados se saturan y no permiten la entrada de nuevos participantes. En los próximos años veremos cómo surgen oportunidades que son aprovechadas por los inversionistas arrojados.

 

Ya hoy resulta claro que algunas empresas estaban mejor preparadas que otras para resistir la crisis. La prudencia en el manejo de una compañía en tiempos de vacas gordas, como podemos ver, sí paga dividendos. También la capacidad para identificar y aprovechar oportunidades otorga excelentes resultados en años de vacas flacas.

• Crisis / Economía internacional

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