MARTES, 4 DE NOVIEMBRE DE 2008
¿Crisis financiera? ¿La de quién? (II)

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en ésta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Recordemos que en nuestro país el rescate ya se experimentó y es un pasivo multimillonario que estamos pagando precisamente los que no estuvimos en la fiesta. Sería intolerable que los mexicanos carguemos otra vez con los equivocadas prácticas de la banca central y sin siquiera darnos cuenta estemos obligados a pagar las copas que otros se toman.”


En colaboración anterior, afirmo con base en un buen número de lecturas alusivas al tropezón financiero mundial del 2008, que la responsabilidad primaria e ineludible pertenece a los bancos centrales de los países emproblemados, empezando por los vecinos del norte, continuando con la Europa occidental y terminando con nuestro país.

 

Expuse entonces el argumento de que ante la insolvencia bancaria los bancos centrales han optado por servirle alcohol a los borrachos, bajo el razonamiento políticamente correctísimo, de no provocar pánico en los mercados de dinero y evitar los riesgos de la recesión y el desempleo. De esta forma, al inflar más la masa monetaria, sin el debido respaldo productivo, genera sin lugar a dudas, más inflación, la cual es exactamente el mal que la banca central dice que está para controlar.

 

La disponibilidad en los bancos de una masa crediticia abultada, sin respaldo auténtico en la variable ahorro, condujo a decisiones de endeudamiento e inversión optimista por parte de las empresas y personas, que a la hora de ofrecer los bienes y servicios producidos, en un mercado de consumo lento y de bajo poder adquisitivo, llevó al incumplimiento de los compromisos contraídos, causando la insolvencia que los bancos centrales propiciaron al autorizar reservas fraccionarias y con su control y manipulación, aunque sea marginal, de las tasas de interés.

 

Así es que si las equivocaciones de inversión productiva en la economía real ya se cometieron, lo racional es dejar que el mercado las detecte y las castigue, afectando capitales donde los haya y por supuesto el nivel de empleo. Esto para nada suena agradable, pero ello es preferible, en vez de diferir un problema que a la larga se empeora.

 

Recordemos que en nuestro país el rescate ya se experimentó y es un pasivo multimillonario que estamos pagando precisamente los que no estuvimos en la fiesta. Sería intolerable que los mexicanos carguemos otra vez con los equivocadas prácticas de la banca central y sin siquiera darnos cuenta estemos obligados a pagar las copas que otros se toman.

 

Desde el punto de vista económico es pertinente reconocer que una recesión es exactamente el comienzo de la reactivación. Pero para que ésta se de va a ser necesario reactivar nuevamente el proceso de expansión crediticia, pero esta vez cuidando que la banca múltiple cumpla con los principios básicos del derecho, es decir, que esté obligada jurídicamente a responder por la totalidad de los recursos de ahorro confiados por el público.

 

Pero, como usted sabe, realidades complejas no admiten soluciones sencillas. Y este es el caso que nos ocupa. De ahí que si de veras se desea blindar el sistema financiero, lo prudente es reestructurarlo, desechando las prácticas intervencionistas o más bien socialistas de la banca central y edificando las bases de una economía que se dirija inequívocamente hacia mercados libres, incluyendo por supuesto y en primer lugar, los mercados de dinero y capital.

 

Visto de otra forma, si no cesa la intervención de los bancos centrales en la masa de circulante, si no se avanza hacia ciertas modalidades de privatización del dinero, si no se consolidan los mercados libres, esta crisis y las que vienen tendrán que ser pagadas por los sectores que no califican -de acuerdo a las reglas no escritas de los sistemas estatistas-, para rescates, condonaciones y reestructuras crediticias.

• Crisis / Economía internacional

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