VIERNES, 30 DE ENERO DE 2009
El pesimismo y una oportunidad, ¿perdida?

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“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
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“¿Otra vez perderemos el tren?”


De pronto las calificadoras de valores han dado un giro de 180 grados y ahora ven terroríficos peligros en los mismos sitios y proyectos en los que, hace menos de un año, veían un futuro esplendoroso. Es una reacción lógica toda vez que han cosechado, por su desatinada actuación, tal dosis de desprestigio que ahora requieren mostrarse como jueces severísimos y escépticos a ultranza.

 

¿Cuánta confianza merecen las nuevas calificaciones pesimistas de los evaluadores? La misma poca confianza con que debimos haber tomado en el pasado sus calificaciones a cual más optimistas. Casi nada.

 

Algo similar sucede con los pronósticos de instituciones internacionales oficiales y oficiosas. Por ejemplo, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés) llegó a Davos, Suiza, a la reunión del World Economic Forum, cargado con los peores presagios para las llamadas economías emergentes. Según reporta el Financial Times el vicepresidente del organismo, William Rhodes, anticipó que los flujos de inversión hacia las economías emergentes caerán de forma brutal.

 

Puede parecer un pronóstico obvio, sin chiste por decirlo así, pero en realidad es un pronóstico apresurado e impreciso. Veamos:

 

  1. Desde el punto de vista fiscal, la situación de algunas economías emergentes (China, India, México, Chile, Brasil, entre otras) y de algunas economías desarrolladas que no están en el grupo de los muy grandes (por ejemplo, Nueva Zelanda, Australia, Suecia, Canadá) es envidiable, comparada con el desastre fiscal de la economía estadounidense y de las “grandes” economías de Europa.

 

  1. Como se ha optado por inundar de liquidez al mundo (para combatir paradójicamente una crisis financiera causada por el exceso de liquidez) es previsible que alguien, algunos, tendrán recursos excedentes para invertir justo ahí donde puedan obtener elevados rendimientos. Es claro que esos altos rendimientos no se obtendrán en las economías más grandes del mundo, como Estados Unidos o la Unión Europea, sino en algunas economías emergentes que garanticen, por su buen manejo macroeconómico y por un entramado institucional favorable a la inversión y a la libre competencia, estabilidad y ventajas comparativas y competitivas.

 

La mala noticia para México es que eso del “entramado institucional favorable a la inversión y a la libre competencia” NO es que digamos nuestro punto fuerte, sino nuestra gran debilidad. ¿Lo entenderán así nuestros políticos que ya están atacados por la fiebre electorera? Lo dudo. Lástima.

• Problemas económicos de México • Crisis / Economía internacional

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