MIÉRCOLES, 4 DE MARZO DE 2009
Hipocondría cambiaria

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“El tipo de cambio, quizás, ya no es la madre de todos los precios. Pero por esa misma razón, lo mejor que se puede hacer es no meter la mano, con o sin hipocondría cambiaria, con o sin sub-valuación”


La frase “hipocondría cambiaria” se la debemos a Ricardo Medina Macías, quién hace algunos años descifró este fenómeno en la cultura económica mexicana. Hoy, a la luz de las condiciones que enfrentamos, parece que nuevamente vivimos el síndrome de la hipocondría cambiaria.

 

Hace apenas unos nueve meses, existía gran clamor sobre el regreso del super-peso, del sobre-apreciación cambiaria, de la pérdida de competitividad. Hoy, por otro lado, los reclamos vienen por el lado de la sub-valuación, de la volatilidad, del fuerte impacto que la depreciación cambiaria ha tenido sobre las finanzas corporativas, más aun, sobre el salario real. Vaya, hasta se empieza a contemplar la viabilidad de poder regresar a un esquema de tipo de cambio fijo o semi-fijo.

 

Claramente, nunca estamos contentos, ni cuando el peso flota, ni cuando está débil, ni cuando esta fuerte. Hace seis meses se decía que sin la intervención en los mercados, el tipo de cambio se hubiera ido a los niveles de 17 pesos por dólar. Hoy, ya con reservas quemadas para hacer frente a la especulación (¡o financiar la misma!), estamos a un paso de cotizar en esos niveles. ¿Qué ha pasado?

 

Así es la flotación—el tipo de cambio o se puede ir para arriba, o se puede ir para abajo, y lo mejor que podemos hacer al respecto es construir escenarios. Otra cosa estaríamos considerando si el país tuviera reformas estructurales agresivas, si se modificara el régimen de derechos de propiedad, si tuviésemos un clima de inversión con nuevas oportunidades y con altos índices de confianza. El tipo de cambio estaría viviendo apreciación cambiaria, bajo esta aparente fantasía económica.

 

Pero así es la hipocondría cambiaria. La flotación había hecho de su parte en hacer a un lado el tema cambiario. Ahora, en la medida que la devaluación del peso no se convierta en inflación, el ajuste será menor. Pero incluso ello no se puede dejar a un lado. El hecho es que los ajustes en el tipo de cambio van mucho más allá de lo que la gran mayoría de especialistas consideraban razonable—nuevamente, señal que es imposible anticipar las decisiones del mercado, o sea, las millones de decisiones de seres libres, que voluntariamente reaccionan ante la noticia, la circunstancias o los incentivos del momento.

 

El tipo de cambio, quizás, ya no es la madre de todos los precios. Pero por esa misma razón, lo mejor que se puede hacer es no meter la mano, con o sin hipocondría cambiaria, con o sin sub-valuación. ¿O no?

 

• Tipo de cambio

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