JUEVES, 26 DE MARZO DE 2009
Droga y medios: No maten al mensajero

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Isaac Katz
• Viejos pobres (I)

Arturo Damm
• Contubernio entre poderes

Víctor Hugo Becerra
• México: País de esclavos

Arturo Damm
• Los dos poderes

Manuel Suárez Mier
• Hacia la elección de 2020 en EU

Arturo Damm
• Empresarios

Asael Hernández
• ¿Cómo invierten los empresarios en épocas de bonanza económica y en épocas de crisis?


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Sergio Sarmiento







“No son los periodistas quienes han provocado las más de ocho mil ejecuciones del actual sexenio. Los medios no pueden tratar de ocultar la realidad sin traicionar su responsabilidad fundamental.”


México pone los muertos; Estados Unidos, las armas, los consumidores y el lavado de dinero. Ése parece ser el injusto arreglo en un esfuerzo que no ha ofrecido la colaboración de los dos lados que podría permitir algún resultado positivo.

 

La relación entre los dos vecinos distantes, Estados Unidos y México, se ha vuelto una vez más incómoda después de que una serie de funcionarios del nuevo gobierno de Barack Obama han desfilado ante distintas comisiones del Congreso y han cuestionado el esfuerzo de México en la lucha contra el narco.

 

La exasperación del presidente mexicano Felipe Calderón y de sus principales colaboradores ha ido en aumento. Primero hubo molestia con un documento de inteligencia que calificaba a México como “un Estado fallido”. Después hubo reacciones ante las declaraciones de funcionarios que señalaban que hay partes del territorio mexicano que el gobierno nacional no controla. El presidente estalló finalmente ante la decisión de la revista Forbes, que año con año compila una lista de los multimillonarios más importantes del mundo, de ubicar a Joaquín El Chapo Guzmán en el lugar 701 de 790 con una fortuna calculada en mil millones de dólares. Esto, según el mandatario mexicano, constituye una apología del delito, lo cual, recordó, está penado en México.

 

Forbes no es, por supuesto, un organismo del gobierno de Estados Unidos; no es, siquiera, una publicación que tenga cercanía con el Partido Democrático del que procede el actual presidente Obama. No tiene caso que el presidente de México u otros funcionarios se quejen de sus artículos, como si fueran una expresión de la política oficial de Washington. Forbes no cometió ningún delito ni ninguna transgresión ética en su intento por discernir el dinero acumulado por el Chapo. Si acaso es culpable de mal periodismo, ya que en su nota no ofrece datos sólidos, sino simple especulación, sobre la fortuna de un hombre que no tiene propiedades, acciones o cuentas bancarias a su nombre.

 

El problema es que cada vez ha sido mayor la impaciencia de los funcionarios mexicanos en contra de los medios de comunicación de México y del extranjero. A todos los acusan de hacer apologías del delito por el hecho, por ejemplo, de presentar información sobre las ejecuciones que se han vuelto una ocurrencia cotidiana en muchas regiones del país.

 

En este sentido tiene razón Steve Forbes, director editorial de la revista homónima, cuando pide: “No maten al mensajero.” No son los medios los que han creado el problema del narcotráfico. No son los periodistas quienes han provocado las más de ocho mil ejecuciones del actual sexenio. Los medios no pueden tratar de ocultar la realidad sin traicionar su responsabilidad fundamental.

 

Claro que hay que colocar las cosas en contexto. Los estadounidenses deben entender que los mexicanos hemos pagado un precio muy alto, sobre todo de violencia, en el esfuerzo por detener un mal que agobia principalmente a la sociedad estadounidense. Pero una cosa es reconocer esta realidad; y otra muy distinta, ser calificado de apologista del delito por cumplir con la obligación de informar.

• Drogas

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus