Interamérica hoy
Mar 26, 2009
Adolfo Rivero Caro

Obama, el hacedor de promesas

En una sociedad de libre empresa, el destino de los empleadores y el de los empleados está indisolublemente vinculado. El ataque contra los empresarios siempre termina como un ataque contra los trabajadores.

Barack Obama heredó una economía en crisis. Sin embargo, desde que asumió la presidencia ha tenido a su disposición los vastos recursos del gobierno federal, respaldado por un Congreso de su propio partido y, sin embargo, tanto la formulación de su política como de su presupuesto sólo han conseguido deprimir gravemente la bolsa de valores. No se trata de mi opinión, sino la de millones de inversores. ¿Por qué han reaccionado así? El público se deja confundir por la retórica, pero los inversores no. Obama ha planteado que nuestros principales problemas han sido la energía, la atención a la salud y la educación. Muy extraño. En el centro de la crisis hay un colapso de la vivienda y una enorme falla de nuestro sistema bancario. Y Obama no tiene ningún plan para afrontar esa situación. No está en su agenda. ¿Cómo es posible?

 

No es tan raro como parece. Sus principales colaboradores lo han repetido una y otra vez: “Nunca se debe desperdiciar una crisis”. Es decir, lo importante para ellos es utilizar la crisis y una situación nacional cercana al pánico para federalizar y/o socializar la energía, la educación y la salud pública. Nada de esto tiene que ver con la recuperación de la economía y crear nuevos empleos. Todo lo contrario.

 

Los titulares de la prensa anuncian jubilosamente que se les van a subir los impuestos a los ricos, a los que ganan más de $250,000. Como la mayoría de nosotros gana mucho menos de eso, la reacción espontánea es estar de acuerdo. Lo que nadie le advierte a la gente es que esos ""ricos"" no son sino los empresarios. Ahora bien, es bueno recordar que la gente tiene que trabajar y que sólo puede ser contratada por un empresario privado o por el estado. Y que cuando estamos hablando de $250,000 estamos hablando de pequeños empresarios. Pequeños empresarios son los que contratan a la mayoría de los trabajadores. Por no hablar de que los grandes empresarios son los que más trabajadores tienen en sus nóminas. En eso precisamente reside la alarma ante la posible quiebra de General Electric o de los grandes fabricantes de automóviles de Detroit. A nadie le preocupa el destino de sus dueños, lo preocupante es el destino de sus empleados. Y eso es lo que hay que comprender, que en una sociedad de libre empresa, el destino de los empleadores y el de los empleados está indisolublemente vinculado.

 

Obviamente, hay ocasionales contradicciones entre sus intereses, pero ¿cómo podría no haberlas? Esas contradicciones existen siempre. Hay contradicciones con los padres, con los hijos, con los hermanos, con los amigos, con nuestra pareja. Pero hay que poner esas contradicciones en perspectiva. Cuando se exageran las contradicciones entre empleadores y empleados, como hizo Marx, todos los fenómenos pueden verse como un efecto de la lucha de clases. Cuando se exageran las contradicciones entre hombres y mujeres, como hacen las feministas, se llega a estar contra el matrimonio, que ellas consideran como una forma de explotación, y a considerar cualquier trato diferente como una forma de discriminación. Probablemente piensan que por discriminación no hay mujeres en el béisbol de las Grandes Ligas.

 

Exagerar las contradicciones reales es una fórmula para el desastre. Nadie ha hecho más infeliz a millones de mujeres que sus supuestas defensoras, las feministas. Y nadie ha perjudicado más a los trabajadores que sus supuestos defensores marxistas. El ataque contra los empresarios siempre termina como un ataque contra los trabajadores. ¿Qué me puede importar que el gobierno me mande un cheque de $500 si está empujando a la empresa donde trabajo a la quiebra? La perspectiva de un fuerte aumento de los impuestos ya está empujando a muchas empresas a trasladarse al exterior. Pero es que, inclusive, la promesa de no subir los impuestos de los que ganan menos de $250,000 es totalmente falsa. Es cierto que no se van a subir los impuestos directos a los ingresos, pero ¿y los indirectos?

 

Obama quiere hacer realidad los sueños de los grupos ecologistas radicales. Quiere fijar un impuesto sobre las emisiones de carbono para disminuir los llamados gases de invernadero, presuntos responsables del supuesto calentamiento global. Pero el costo es tan alto que ningún gobierno del mundo se ha atrevido a hacerlo. Temen la reacción de la gente porque elevaría verticalmente los costos de la industria eléctrica, entre muchos otros, y ese aumento se va a pasar a los consumidores. En este, y muchos otros casos, Obama se ha colocado a la izquierda del Partido Demócrata, que probablemente se niegue a acompañarlo en muchas de sus aventuras, o pierda su mayoría en el Congreso.

 

 ___* Analista político y columnista de El Nuevo Herald, Miami.

 © www.aipenet.com



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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