MIÉRCOLES, 8 DE JULIO DE 2009
El "PUP"

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“Una lectura del pasado episodio electoral es inevitable: una parte importante de la sociedad civil ha perdido confianza sobre la efectividad del proceso político.”


El abstencionismo, más el rechazo por vía del voto nulo, permitió al PRI lograr una victoria contundente en el pasado episodio electoral. Pero una lectura de los hechos es inevitable: una parte importante de los ciudadanos ha perdido confianza sobre la efectividad del proceso político.

 

Parecería, es más, que los políticos mexicanos coinciden en ser miembros de una “holding” de partidos, digamos, el PUP—partido único de p… (¿payasos?). Y, una buena parte de nuestra pomposa inteligentsia también.

 

Indudablemente, estos momentos de incertidumbre tienen una contraparte en el mundo de los contenidos: una gran devaluación de ideas. Las propuestas abundan, dignas de una plataforma “pupista”: desde la vieja idea de “regular” los topes de las tasas de interés, hasta proponer nuevos programas de gasto público para todo lo que se identifique como problema en la sociedad civil.

 

Ahora, ¿qué sigue? ¿Cómo combatir el fenómeno del “pupismo”? En el PRI, a pesar de todo, abundan los camaleones, que cambian su parecer al tenor del tiempo político, del momento, de la circunstancia. Es prácticamente imposible enfocar una agenda seria de reformas en este esquema político.

 

En el PAN, con todo y la derrota electoral, parece prevalecer la idea que existe una disyuntiva entre lograr lo posible y relegar lo deseable al porvenir, a otra vida, a otro momento. Este posibilismo ha sido un arma de doble filo, al dar a conocer ex ante la disponibilidad de aceptar el mínimo, independientemente del costo político o de los altos costos de oportunidad.

 

En el PRD, existe una fractura entre los que posiblemente sí escuchen nuevas propuestas (por ejemplo, un impuesto al consumo unificado) y el talibanismo de una izquierda primitiva, violenta, sin disposición alguna al diálogo.

 

Al final del día, siguen pendientes las reformas importantes en el rubro fiscal, en energía, en mercados laborales, en el ámbito regulatorio. Un paso en la dirección correcta sería cambiar la premisa de partida, e insistir en los cambios como medidas para facilitarles la vida a productores y consumidores.

 

Vaya reto para la segunda mitad del sexenio: negociar con esta “holding,” con el pupismo político del momento.

• Elecciones 2009

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