JUEVES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2009
Maestros y educación

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“El que las plazas de maestro sean decididas por concurso, y no por decisiones de los líderes sindicales o, peor aún, por un proceso de venta y herencia, es positivo para el país. Pero hay que ir más allá para conseguir un mejor desempeño escolar.”


Es una lástima que las dificultades personales de la presidenta vitalicia del sindicato de maestros para pronunciar expresiones como “epidemiológico” o “influenza A H1N1” le hayan restado importancia al inicio del ciclo escolar 2008-2009 y al anuncio de los resultados del Examen Nacional de Habilidades y Competencias Docentes. Es una lástima porque quizá el principal problema que enfrenta nuestro país es educativo.

 

Las dificultades para leer en voz alta de la maestra Elba Esther Gordillo son, sin embargo, una muestra de los problemas a los que se enfrenta el sistema educativo nacional. Hemos logrado una loable ampliación de la cobertura. El número de estudiantes en el sistema escolarizado ha pasado de 13 millones en 1970 a más de 32 millones en 2009. También ha aumentado el número de años promedio de estudios de tres en 1970 a siete en 2009. Pero la calidad ha sufrido en el proceso.

 

El que las plazas de maestro sean decididas por concurso, y no por decisiones de los líderes sindicales o, peor aún, por un proceso de venta y herencia, es positivo para el país. Pero hay que ir más allá para conseguir un mejor desempeño escolar.

No tenemos que inventar el hilo negro. Expertos nacionales y extranjeros han señalado ya los defectos del sistema educativo nacional. El primero, por supuesto, es la baja calidad de los maestros. El contar con un sistema de exámenes para escoger a los docentes es importante. Pero también se requiere de un proceso de evaluación para quienes están dando clases y que no alcanzan niveles mínimos de competencia. Es difícil, lo sé, pero no podemos mantener en la plantilla de la SEP a maestros que no tengan niveles mínimos de calidad.

 

Los planes de estudio deben reevaluarse para regresar a los principios básicos de la educación. Los niños deben aprender a leer y escribir bien. Disciplinas como la ortografía y la gramática, que se han perdido ante el alejamiento de los niños de la lectura, deben ser objeto de atención especial.

 

Aprender las operaciones aritméticas fundamentales es también indispensable. Muchos niños salen hoy de la secundaria sin tener la capacidad de sumar, restar, multiplicar o dividir cifras de varios dígitos a menos que lo hagan con una calculadora. La historia y la geografía de México y el mundo, son igualmente esenciales, pero también la computación y el inglés se han convertido en habilidades cruciales. No podemos escatimar estas disciplinas a los alumnos de las escuelas públicas, quienes tienen el mismo derecho para conocerlas que los de colegios privados.

 

Quizá lo más importante es que los alumnos deben aprender a aprender. Durante mucho tiempo les hemos enseñado a memorizar. Alguna información debe aprenderse de memoria, como las hoy olvidadas tablas de multiplicar. Pero el verdadero conocimiento surge de la comprensión.

 

Los resultados del Examen de Habilidades son decepcionantes. Pero por lo menos nos proporcionan un vistazo de la situación educativa mexicana. Y eso es positivo. Después de todo, los problemas que no se conocen no se pueden resolver.

• Educación / Capital humano

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