VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2009
¿No más impuestos?

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Arturo Damm







“Es el contribuyente quien termina pagando la deuda del gobierno, razón por la cual la afirmación de que no se permitirá que el boquete en las finanzas gubernamentales se cubra con impuestos, privilegiando para tal fin el endeudamiento, no tiene ningún sentido, ya que la deuda de hoy se traducirá, mañana, en más impuestos o menor oferta bienes y servicios gubernamentales, lo cual, para todo efecto práctico, y cara al contribuyente, supone pagar más impuestos.”


Ante el boquete en las finanzas gubernamentales, que se proyecta de 300 mil millones de pesos para 2010, a las autoridades les quedan, con el objetivo de cubrir el faltante, seis opciones: eliminar gastos; recortar gastos; elevar la tasa de viejos impuestos; crear nuevos tributos; recurrir al endeudamiento; vender activos.

 

La creación de nuevos impuestos, así como el aumento en la tasa de los ya existentes, debe ser aprobada por los legisladores, muchos de los cuales ya dijeron que, de ninguna manera, aceptarán ni lo uno ni lo otro, razón por la cual, si descartamos la venta de activos gubernamentales, a las autoridades les quedan, como opciones ante el boquete, la eliminación y recorte de gasto, y el endeudamiento, endeudamiento que hoy puede evitar la creación de nuevos impuestos y/o la elevación de la tasa de los que ya se cobran, pero que mañana dará lugar, nada más ni nada menos, que a la creación de nuevos impuestos y/o a la elevación de la tasa de los que ya se cobran, por una razón muy sencilla que tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿de dónde sacará el gobierno el dinero para pagar, llegado el momento, lo que debe? Directa o indirectamente del bolsillo de los contribuyentes.

 

Una vez que el gobierno se ha endeudado le quedan, ante sus pasivos, las siguientes opciones. Primera: aceptar que debe, reconocer que no puede pagar y, por ello, declarar la moratoria. Segunda: renegociar la deuda, con el propósito de lograr que se le perdone parte del principal, se le baje la tasa de interés, y se le amplíe el período de tiempo para liquidar lo que debe. Tercera: contraer deuda nueva con la que pagar la vieja, opción que, por lo general, supone la segunda: la renegociación de pasivos. Cuarta: vender activos y, con el ingreso así generado, pagar lo que debe. Quinta: cobrar más impuestos u ofrecer menos bienes y servicios gubernamentales, y utilizar dichos recursos, recaudados o ”ahorrados”, para pagar.

 

De las cinco opciones las tres primeras no suponen, ¡obviamente!, el pago de lo que se debe, liquidación de pasivos que se consigue, únicamente, con las dos últimas. Suponiendo que el gobierno no tenga activos que vender, o que teniéndolos no pueda venderlos, lo que le resta, si realmente ha de pagar lo que debe, ¡y debe pagar!, es cobrar más impuestos o, cobrando los mismos, ofrecer menos bienes y servicios gubernamentales. En cada uno de los casos es el contribuyente, directamente en el primero, pagando más impuestos, e indirectamente en el segundo, recibiendo menos bienes y servicios gubernamentales, quien termina pagando la deuda del gobierno, razón por la cual la afirmación de que no se permitirá que el boquete en las finanzas gubernamentales se cubra con impuestos, privilegiando para tal fin el endeudamiento, no tiene ningún sentido, ya que la deuda de hoy se traducirá, mañana, en más impuestos o menor oferta bienes y servicios gubernamentales, lo cual, para todo efecto práctico, y cara al contribuyente, supone pagar más impuestos.

• Política fiscal

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