Pesos y contrapesos
Nov 20, 2009
Arturo Damm

Tasa: ¿especial?, ¿excepcional?

Se dice que la mejor manera de bajar precios es por medio de la competencia, para lo cual no bastan muchos oferentes, sino que los consumidores la generen, comparando, haciendo cuentas y actuando en consecuencia. En el mercado del crédito al consumo, ¿los consumidores generamos esa competencia? ¿Comparamos, hacemos cuentas y actuamos en consecuencia? ¿Sí? ¿No?

Tengo ante mi, firmada por Luís Vega, director de tarjetas, un folleto promocional de BBVA Bancomer, cuyas tarjetas de crédito son Visa, en el cual se me informa que, hasta el 20 de febrero, cuento, en mi tarjeta de crédito, con una, y cito textual, “¡Excepcional tasa de promoción!”. ¿De cuánto? Veamos.

 

Si mi saldo al corte es de 45 mil 500 pesos la tasa que se me cobrará será del 3.17 por ciento. ¿Anual? ¡No, mensual! Por el contrario, si mi saldo al corte es de 51 mil pesos, la tasa que tendré que pagar será del 2.75 por ciento. ¿Anual? No hombre, no: ¡mensual!

 

Hasta cierto punto la promoción del BBVA Bancomer es cierta, ya que, sea del 2.75, o del 3.17 por ciento, y dada la inflación esperada para los próximos meses, esas tasas de interés son excepcionales. ¿Por qué? Por ser excepcionalmente altas. Voy por partes.

 

Una tasa mensual del 2.75 por ciento da como resultado una tasa anual del 38.48 por ciento. ¿Y cuál es el resultado en el caso del 3.17 por ciento? 45.43. ¿Cómo explicar hoy, con la inflación esperada en los próximos doce meses, y con las tasas pasivas proyectadas de hoy a un año, esas tasas de interés? ¿Cuál es la inflación anual esperada para diciembre de 2010? 4.54 por ciento. ¿Cuál es la tasa de interés anual proyectada de Cetes a 28 días para diciembre del año entrante? 5.61 por ciento. ¿Cómo explicar, entonces, que BBVA Bancomer cobre, para el mismo período de tiempo, y dependiendo del saldo al corte, de 38.48 a 45.43 por ciento de tasa de interés en el crédito al consumo? ¿Porque así lo determina la relación entre oferta y demanda de crédito? ¿Porque no hay, por el lado de la oferta, suficiente competencia en el mercado del crédito al consumo? ¿Porque los tarjetahabientes no están conscientes de lo que significa una tasa mensual del 2.75 por ciento, o la otra de 3.17 puntos porcentuales, y la pagan?

 

Mucho es lo que podría comentar al respecto pero, por falta de espacio, centro la atención en lo siguiente. La pregunta, por lo menos desde el punto de vista de los tarjetahabientes, no debe ser cómo es posible que los bancos cobren lo que están cobrando por el crédito otorgado a través de tarjetas, sino cómo es posibles que, estando ese crédito tan caro, los consumidores lo sigan demandando y lo hagan, muchas veces, no para satisfacer necesidades básicas, sino para cumplir deseos o hacer realidad caprichos, porque, ¡faltaba más!, ya me lo merezco. Porque, ¡sobraba menos!, bien que lo valgo. Porque, ¡al final de cuentas!, lo bailado quién me lo quita.

 

Se dice que la mejor manera de bajar precios es por medio de la competencia, para lo cual no bastan muchos oferentes, sino que los consumidores la generen, comparando, haciendo cuentas y actuando en consecuencia. En el mercado del crédito al consumo, ¿los consumidores generamos esa competencia? ¿Comparamos, hacemos cuentas y actuamos en consecuencia? ¿Sí? ¿No?

 



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