JUEVES, 26 DE NOVIEMBRE DE 2009
La mano peluda del gobierno en la salud

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“La inflación no es una catástrofe de la naturaleza ni una enfermedad. La inflación es una política.”
Ludwig von Mises

Henry Miller









“El monstruoso programa de salud pública en EU no solamente establecería una gran cantidad de nuevos derechos basados en impuestos confiscatorios a empresas e individuos, sino que castigaría a la industria farmacéutica y frenaría la innovación.”


(AIPE)- Se dice que la política es el arte de lo posible y la politiquería de la presidente de la Cámara Representantes, Nancy Pelosi, es repugnante. Su monstruoso programa de salud pública no solamente establecería una gran cantidad de nuevos derechos basados en impuestos confiscatorios a empresas e individuos, sino que castigaría a la industria y frenaría la innovación.

 

Luego de varias décadas de innovaciones científicas que salvan vidas y reducen costos con los adelantos y descubrimientos alcanzados en medicinas y dispositivos médicos, el gobierno quiere intervenir y reprimir la investigación y el desarrollo de nuevos productos.

 

La propuesta de Pelosi puede costar 150 mil millones de dólares a la industria farmacéutica durante los próximos diez años. Y al aportar menos recursos a la investigación frenará las innovaciones.

 

Los congresistas demócratas quieren reducir costos de la salud ahorrando en los estudios e investigaciones que llevan a cabo los laboratorios, pero esas inversiones a menudo alargan la vida de los pacientes y suelen resultar rentables. Las nuevas medicinas ayudan a que los enfermos no tengan que ser hospitalizados. Desde 1980 al año 2000, el número de días hospitalizados por cada 100 personas se redujo de 129.7 a 56.6 (en 56 por ciento), lo cual significó que los estadounidenses evitaron pasar 206 millones de días en un hospital durante el año 2000.

 

Una investigación llevada a cabo en el año 2000 demostró que el mayor uso de diluyentes de la sangre previene 40 mil ataques al corazón anualmente y ahorros de 600 millones de dólares al año. Otro estudio realizado en 1997 concluyó que, como resultado de nuevas medicinas, el costo del tratamiento contra las depresiones graves se redujo 15 por ciento entre 1991 y 1995.

 

Las medicinas nuevas suelen ser más efectivas en reducir la mortalidad, pero Washington es crecientemente hostil hacia la industria farmacéutica. Los gastos en investigación y desarrollo de nuevos medicamentos se doblaron en los años 90, sobre la década anterior, pero las aprobaciones gubernamentales de nuevas medicinas se han reducido. Inclusive, después de ser aprobadas, apenas 3 de cada 10 nuevos medicamentos recuperan la inversión efectuada en su desarrollo.

 

Y ahora el Congreso tiene planes de dificultar el descubrimiento y desarrollo de nuevos medicamentos. El presidente Obama alardea que extraerá ahorros provenientes de esa industria y la Pelosi impuso su mesa de negociaciones.

 

Otra infame solución nos recuerda el dicho de H. L. Mencken sobre que para cada problema complejo hay una respuesta clara, sencilla y equivocada. Y no son los laboratorios farmacéuticos los únicos que están en la mirilla. La propuesta de Pelosi incluye nuevos cargos (impuestos) a fabricantes de dispositivos médicos. Tales dispositivos, como articulaciones artificiales, marcapasos y bombas de insulina a menudo son desarrollados y vendidos por pequeñas nuevas empresas que no podrían costear esas nuevas regulaciones, pero la ley que adelanta el Senado busca extraer 40 mil millones de dólares de la industria.

 

Si el gobierno de Obama le corta el pescuezo a la industria farmacéutica, la hemorragia la sufrirán los pacientes. 

 

___* Médico y biólogo investigador de Hoover Institution, Universidad de Stanford.

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