MIÉRCOLES, 9 DE DICIEMBRE DE 2009
Juanito y Brugada

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“No deja de ser curioso que los perredistas cuestionen la democracia de un régimen como el de Honduras, el cual ha tenido elecciones limpias en las cuales triunfó el partido de oposición, mientras que consideren que la remoción de un gobernante surgido de sus propias filas, pero que se negó a ser un títere, sea una acción perfectamente democrática. Los conceptos de democracia que manejan los perredistas son claramente muy peculiares.”


Podría ser parte de una comedia barata. Pero no lo es. Es más bien una batalla política para obtener el control de la delegación más poblada de México, con una población de más de dos millones de habitantes y un presupuesto en el 2009 superior a los tres mil millones de pesos.

 

Rafael Acosta, Juanito, y un grupo de simpatizantes tomaron físicamente el control de la delegación de Iztapalapa el pasado sábado 28 de noviembre. El político, que fue electo jefe delegacional en los comicios del 5 de julio, mandó también un escrito al jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, y a la Asambla Legislativa para indicarles que el 29 de noviembre asumiría formalmente el gobierno de Iztapalapa. Juanito decidió, según su documento, no renovar su petición de licencia por 59 días que había estado vigente desde el 1ro de octubre, la fecha en que debió asumir originalmente el cargo de jefe delegacional.

 

Clara Brugada, quien había ocupado la jefatura delegacional desde el 1ro de octubre, protestó por la acción. Dijo que Juanito se había introducido en el edificio de la delegación “como un ladrón” y que no había cumplido con las normas legales para la entrega-recepción de la delegación. Afirmó también que su anterior aliado y ahora rival estaba trastornado de sus facultades mentales. Y pidió apoyo al jefe de gobierno y a la Asamblea Legislativa para destituir al jefe delegacional.

 

Yo no sé realmente si Juanito tiene problemas mentales; pero sí sé que es, constitucional y legítimamente, el jefe delegacional de Iztapalapa. Es verdad que fueron Andrés Manuel López Obrador y Brugada quienes impulsaron su elección; pero si se equivocaron al pensar que podía ser un simple títere de sus intereses, ya no pueden cancelar la acción.

 

Ebrard ya ha señalado que no está entre sus facultades el destituir a jefes delegacionales. Efectivamente, la ley no le da esa potestad al jefe de gobierno del Distrito Federal, pero sí la Asamblea Legislativa, siempre y cuando reúna una mayoría de dos terceras partes de los votos. El problema es que el PRD sí puede obtener esa votación por sí solo y más aún si recibe el respaldo de sus aliados del Partido del Trabajo.

 

El 30 de noviembre se inició un proceso legal en contra de Juanito. Brugada y sus aliados afirman que hay una situación de ingobernabilidad en Iztapalapa, lo cual no significa otra cosa que sus simpatizantes están hostigando con movilizaciones a Juanito y sus seguidores. Si finalmente la Asamblea Legislativa decide destituir al jefe delegacional, a pesar de que éste ha sido electo democráticamente, se estaría estableciendo un grave precedente en el país. Significaría que la democracia sólo existe mientras los grupos de poder estén dispuestos a aceptarla.

No deja de ser curioso que los perredistas cuestionen la democracia de un régimen como el de Honduras, el cual ha tenido elecciones limpias en las cuales triunfó el partido de oposición, mientras que consideren que la remoción de un gobernante surgido de sus propias filas, pero que se negó a ser un títere, sea una acción perfectamente democrática. Los conceptos de democracia que manejan los perredistas son claramente muy peculiares.

 

• PRD

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