MARTES, 14 DE FEBRERO DE 2006
Competitividad y consumidores sin nada que hacer ante el caos

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“Mientras PEMEX siga siendo de “todos” los mexicanos seguirá este gran negocio del expolio y la corrupción. O abrimos la industria y la distribución a la competencia o seguiremos padeciendo los vicios del pasado con tientes de alta tecnología.”


En los últimos días hemos presenciado el desorden del país, un gobierno débil, un congreso ausente, los consumidores desunidos, las empresas coludidas y los ladrones haciendo fiesta. Parece tétrico y lo es, las decisiones de política pública simplemente desaparecen ante el año electoral y vemos cómo la sola amenaza del paro de lo gasolineros hace que le gobierno doble las manos y les de plazo, margen y hasta crédito para regularizar la situación. Es decir, pesó más la posibilidad de un escándalo que los derechos de todos los mexicanos, así 100 millones de habitantes pesaron menos que 7 mil franquiciatarios y todo sigue igual.

 

Pero nasa se soluciona, lo gasolineros ya hicieron a un lado a Hacienda y no hay forma de tener un proceso fácil y simple para deducir la gasolina, al franquiciante, PEMEX, que no pudo hacerlos firma un nuevo contrato de franquicia, de nuevo a Hacienda que no pudo poner controles volumétricos para saber cuánto entra y cuánto sale de las bombas de gasolina y poderles cobrar impuestos, a la Secretaría de Economía que no ha podido hacer efectiva la norma oficial mexicana sobre las mismas bombas, a Profeco que no puede vigilar que se entreguen litros completos y se cobren precios exactos, en fin a todo el gobierno, pero básicamente a los consumidores que pagamos altos precios por la gasolina, que no recibimos los litros completos, que no recibimos la mercancía por la que pagamos, que no sabemos qué tipo de combustible es el que recibimos y que además vamos a pagar impuestos que financiarán la compra de nuevas bombas por parte de este sindicato del crimen denominado “gasolineras”.

 

Pero más allá de la queja, es urgente hacer algo pues los combustibles que estos señores venden son parte de los costos de hacer negocios en México y es que todo o casi todo tiene como insumo el transporte y éste depende de los precios de los combustibles, por ello el impacto que tiene en la competitividad es muy alto, es decir cada peso que estos gasolineros roban incide sobre el precio de las cosas que compramos o que exportamos. Es decir, según las cifras de Profeco este robo resta competitividad a la economía mexicana por 20,000 millones de pesos anuales en litros incompletos, 10,000 en dinero que no ingresa a PEMEX por robos de combustibles y 20,000 que se sospecha se le roban al consumidor y a la paraestatal por medio de la adulteración de gasolinas con aceites ligeros y alcohol o a veces hasta agua. La suma una nada despreciables 5,000 millones de dólares al año que nos cuestan las argucias de 7,000 franquiciatarios para aumentar su “margen” ya que PEMEX les da poco y con eso no pueden vivir, pero si estrangular a la economía con sus amenazas y sus transas. ¿Qué haríamos con 50,000 millones de pesos de ahorros en un año? Pues simple bajar el IVA un punto porcentual, a 14%, por dar un ejemplo.

 

Pero la raíz de todo este carnaval de ladrones muy abusados y de autoridades que no pueden o no quieren hacer su trabajo es que el Petróleo y la energía son propiedad de la Nación, son de “todos” los mexicanos y por lo tanto son un monopolio consagrado en el artículo 28 de nuestra Constitución, y por ello padecemos de mala calidad, ineficiencias y robos, que afecta nuestros costos, que aumentan la regulación y que nos impiden ser competitivos.

 

Pero esta propiedad exclusiva de la nación no tiene nada de pública y sí mucho de privada, pues sólo los gasolineros saben cuánto se roban realmente y también genera un negocio privado dentro de uno público pues todo lo que está pasando se transforma en un negocio que deja pingües beneficios tanto para los gasolineros como para sus cómplices o socios que manejan la franquicia, si los servidores públicos que desde PEMEX les dicen a los gasolineros cómo es el negocio, les dan el pitazo de a qué hora pasa gasolina o dile por los ductos para que éstos carguen sus pipas y roben y luego nos lo vendan, les dicen cómo hacer para retrasar con argucias legales los esfuerzos de Hacienda o Profeco para combatir el ilícito, en fin mientras PEMEX siga siendo de “todos” los mexicanos seguirá este gran negocio del expolio y la corrupción, o abrimos la industria y la distribución a la competencia o seguiremos padeciendo los vicios del pasado con tientes de alta tecnología.


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