LUNES, 3 DE MAYO DE 2010
Legisladores, reacciones tontas

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El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


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Arturo Damm







“La ley antiemigrante no solamente viola derechos de mexicanos, también viola derechos de estadounidenses. Pero el exhorto de los diputados mexicanos de suspender todo trato comercial con Arizona no pasa de ser una tontería, en concreto un error desde el punto de vista de la economía.”


Lo políticamente correcto, generalmente, no pasa de ser tontería o error, sobre todo si coincide con lo que, a primera vista, resulta lo aconsejable, no porque así lo haya decidido el cerebro, sino porque así lo aconseja el corazón; no porque sea producto de la inteligencia, sino por ser consecuencia del sentimiento; no porque sepamos que es lo mejor, sino porque sentimos que así debe ser.

 

Ejemplo de lo políticamente correcto es la decisión, tomada por los integrantes de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, de exhortar a los particulares mexicanos para que cesen cualquier trato comercial, en particular, o cualquier trato de negocios, en general, que tengan con habitantes de Arizona, ello en represalia por la ley antiemigrante que atenta contra el derecho a la libertad de tránsito de trabajadores mexicanos y, ¡no hay que olvidar este otro asunto!, contra la libertad de contratación de los empleadores estadounidenses. La ley antiemigrante no solamente viola derechos de mexicanos, también viola derechos de estadounidenses.

 

El exhorto de los diputados cae dentro de los límites de lo políticamente correcto,  razón por la cual no pasa de ser una tontería, en concreto un error desde el punto de vista de la economía. Me explico. Supongamos, uno, que usted, lector mexicano, desde hace ya mucho tiempo tiene una relación comercial con algún habitante de Arizona, relación de la cual, tal y como sucede con todas las relaciones comerciales, ambas partes se benefician. Supongamos, dos, que ese habitante de Arizona es un empresario privado, sin nada que ver (salvo por el pago de impuestos, ¡inevitable mientras haya gobierno!), con el gobierno de su estado y, por ello, sin culpa alguna por la ley antiemigrante. En tales circunstancias, ¡y como represalia por la mentada ley!, ¿usted estaría dispuesto a, por lo menos temporalmente, suspender su relación comercial con su contraparte estadounidense, con la consecuente pérdida de bienestar para los dos?

 

Otro ejemplo. Supongamos que usted, lector mexicano, está a punto de llevar a cabo, en Arizona, una inversión de varios millones de dólares, con el fin de aprovechar las oportunidades que dicho estado le brinda a los empresarios, inversión de la cual usted obtendrá algún beneficio, inversión que a su vez beneficiará a más de un habitante de Arizona. Vuelvo a la pregunta: en tales circunstancias, ¡y como represalia por la ley antiemigrante!, ¿usted estaría dispuesto a, por lo menos a corto plazo, suspender su inversión, con la consecuente pérdida de bienestar para todos los involucrados?

 

Este tipo de acciones, suspender todo trato económico con habitantes de Arizona, ¿tiene algún sentido? De que la propuesta a su favor es políticamente correcta, lo es, lo cual no garantiza que sea correcta sin más. De hecho no lo es, no pasando de ser un enorme despropósito que, de llevarse cabo, atentaría en contra del bienestar de muchos mexicanos y de no pocos habitantes de Arizona, ¡que ni la deben ni temen!

 

Cómo me gustaría oír, de nuestros legisladores, propuesta inteligentes, por más que fueran políticamente incorrectas.

• Cultura económica • Migración • México - Estados Unidos

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