MIÉRCOLES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2005
El rescate de Romano

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• ¿Responsabilidad social?

Arturo Damm
• IED, preocupante

Luis Pazos
• Más impuestos menos crecimiento ¡lógico!

Arturo Damm
• Desaceleración, más muestras

Ricardo Valenzuela
• ¿Quiénes controlan los gobiernos? (I)

Isaac Katz
• ¿Qué falló? (I)

Sergio Sarmiento







“Una de las razones por las que el secuestro ha proliferado es porque goza de gran impunidad. Parte de la culpa la tienen los familiares de las víctimas, que se niegan a presentar denuncias, pero otra radica en los cuerpos policiacos”


Estamos tan acostumbrados a recibir malas noticias en el campo de la seguridad pública, que las buenas nuevas con frecuencia se pierden en la confusión. Lo paradójico es que la buena noticia de esta semana pasada, y quizá la mejor que hemos tenido en mucho tiempo -la liberación de Rubén Omar Romano, el director técnico del Cruz Azul que estaba secuestrado en una casa de Iztapalapa-, se vio opacada por la muerte del secretario de seguridad pública y otras ocho personas en un accidente de helicóptero el 21 de septiembre.

 

 

Sin embargo, vale la pena prestarle más atención al rescate de Romano. Nos demuestra, por una parte, que las autoridades pueden combatir el secuestro, el cual se ha convertido en uno de los cánceres más agresivos de nuestra sociedad, cuando realmente hacen un esfuerzo. Revela también que el secuestro se ha convertido en una de las actividades favoritas de la delincuencia organizada, cuyos capos recurren a ella incluso desde el interior de las cárceles. Hasta ahora este delito les genera menos riesgos a los criminales que el narcotráfico. Pero las utilidades del secuestro no parecen estar muy por debajo de las del comercio ilegal de drogas.

 

Los gobiernos de varios estados han demostrado ya que es posible combatir el secuestro. Se requiere para ello de grupos especializados en las corporaciones policiacas que cuenten con equipo de alta tecnología, como aparatos de intercepción de llamadas de celular. Para combatir realmente este crimen, por otra parte, es indispensable que los grupos antisecuestros puedan dedicarle una gran cantidad de tiempo a cada caso. Los secuestros son por naturaleza crímenes prolongados, ya que implican negociaciones complejas entre los criminales y las familias de las víctimas. Un agente de policía que tiene que ocuparse de siete nuevos casos cada semana no servirá más que para llenar formularios burocráticos.

 

Hay que aplaudir la manera en que la AFI resolvió el caso de Romano. Los agentes no sólo ubicaron la casa de seguridad en que éste se encontraba, sino que pudieron montar una operación con tiempo suficiente para llevar a los medios de comunicación al lugar de los hechos. El operativo se llevó a cabo de manera tan perfecta que no se disparó un solo tiro. No sólo el secuestrado fue rescatado sin ningún daño físico sino que los agentes mismos no sufrieron ni un rasguño. Los elementos de la banda de secuestradores que cuidaban a Romano quedaron tan sorprendidos que no ofrecieron resistencia, por lo que tampoco resultaron heridos.

 

La gran pregunta es si esta operación pudo llevarse a cabo por el alto perfil del entrenador del Cruz Azul. ¿Habría tenido la AFI el mismo tiempo, recursos y cuidado en caso de que el secuestrado hubiese sido alguien menos conocido? Esperemos que sí. Pero tenemos que reconocer que una de las razones por las que el secuestro ha proliferado es porque goza de gran impunidad. Parte de la culpa la tienen los familiares de las víctimas, que se niegan a presentar denuncias, pero otra radica en los cuerpos policiacos, que no le han dado a este delito la prioridad que debería tener.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus