VIERNES, 16 DE JULIO DE 2010
Palmípedos chinos vs. las escopetas

¿Usted participará en la consulta sobre la construcción del nuevo aeropuerto en la ciudad de México?
No



“Si imprimir dinero ayudase a la economía, falsificar moneda debería ser legal.”
Brian Wesbury

Fernando Amerlinck







“Algún día, desocupado lector que hasta aquí has llegado, me agradecerás el consejo.”


Untitled Document

Habrase visto mayor insolencia: ¡China descalifica la deuda soberana de Estados Unidos! La pone como AA y en un nivel de calidad suficiente para el puesto 13 sobre 50. ¡Y con expectativas negativas!

La deuda china queda mejor (10º lugar), AA+ con expectativas estables. México llega al mediocre 32º, BBB pero con estabilidad. Las mejor calificadas: Noruega, Dinamarca, Luxemburgo, Suiza, Singapur, Australia y Nueva Zelanda, todos AAA y estables. El mejor americano es Canadá, 8º lugar con AA+ y expectativas estables. Reporte completo: http://www.dagongcredit.com/dagongweb/english/index.php

Los insolentes y amarillos patos disparan obuses y bombas nucleofinancieras contra las presumidas escopetas imperiales Fitch, Moody’s, y Standard & Poor. (Bien puesto nombre; la deuda gringa tiene calidad standard, y más bien pobre.) El pato disparador es Dagong Credit Rating Agency, agencia de la que estaremos oyendo cada vez más, luego de que las tres calificadoras gringas quedan como jueces contritos y acusadoras acusadas.

Declara Guan Jianzhong, mandamás de esa agencia: “Esto marca un nuevo comienzo para reformar el irracional sistema internacional de calificación. La razón esencial de la crisis financiera global y de la crisis griega es que el sistema actual no puede reflejar verdaderamente la capacidad de repago de las deudas”.

Y siguen bastos. En la reunión de junio del G-20 en Toronto, el pato mayor —el presidente chino Hu Jintao— demandó que se creara un mejor sistema de calificación de las deudas soberanas. ¡Pobres escopetas balaceadas!

No les falta razón, si China casi ha metido un billón —900 millardos de dólares, nueve veces más que las reservas mexicanas— en instrumentos del “Tesoro”. ¿Cómo no les interesará la calidad de la chatarra financiera Made in USA? Y les interesa porque China está casi casi comprando un país.

El hiperendeudado sistema financiero de EEUU está sostenido por alfileres y China ha decidido no desclavarlos, al estilo Zedillo-Serra Puche en 1994 y 1995. Los alfileres chinos ya son dagas apuntadas al corazón del imperio financiero global.

Por eso a los gringos sólo les queda el derecho de quienes tienen un tremendo diferencial de poder: el derecho al pataleo. Lo ejercerán, reconozcan o no que antes de patalear se balacearon ellos mismos las patas al echar a perder sus mejores tradiciones de prudencia financiera y decencia, cuando se dedicaron a endeudarse para soplar burbujas de crecimiento falso, consumo inútil, producción china para atender caprichos y vicios, e inventar marrullerías financieras para pegar con saliva los castillos de cheques de hule girados contra su Banco de la Administración de la Abundancia —anticonstitucional además— llamado Federal Reserve System.

El mayor balazo en sus patas lo disparó el delincuente Richard Milhaus Nixon cuando el 15 de agosto de 1971 desligó a la moneda más famosa del mundo del patrón de cambio oro. Desde entonces, el dólar fiat se respalda en la evanescente y vaporosa voluntad de los impresores de billetes, los corredores tipo Goldman Sachs, y la candidez de países que aún creen que el billete verde es plataforma de valor. Vaporosa fe, global como las gaseosas nubes, hermosos cúmulos o nimbos que suelen entormentarse con violencia. A hard rain’s gonna fall, cantaba en mis juventudes el gran Bob Dylan.

Viajé recientemente a Oriente. Al llegar al aeropuerto de Singapur veía innumerables barcos, como las películas del desembarco en Normandía el 6 de junio de 1944. Resulta que no hacían cola para descargar; están surtos por falta de uso. Vacíos. Esperan que la recuperación económica los haga útiles de nuevo. A saber cuántos viajarán, pero a algún cementerio de buques en India, para reciclar acero.

Guilermo Fárber, profeta económico, llama a este golpe de la calificadora china un gancho al hígado del imperio. Y pienso en el delicioso foie gras de palmípedos franceses sobrealimentados que viven con las patas atadas al suelo para que les crezca anormalmente su hígado. Hoy los escopetazos financieros atacan esa sobreexpuesta víscera global. En esta tormenta, Dios nos agarre impermeabilizados.

¿Cómo? Liberándonos, aunque sea en parte, de la riesgosa tiranía del dólar. Como país, aceptando la cabal monetización de la plata, ínfimo ganchillo del Banco de México al hígado de la Fed, para beneficiar a los mexicanos. Y a nivel personal, cambiar algunos pesos por onzas de plata. Algún día, desocupado lector que hasta aquí has llegado, me agradecerás el consejo.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus