Jaque Mate
May 25, 2011
Sergio Sarmiento

Campaña en el Edomex

Si esta campaña se ha vuelto insoportable, podemos imaginar lo que va a ocurrir en el 2012 cuando suframos por primera vez una campaña presidencial con las reglas del 2007. Si no hay una modificación de fondo de la legislación electoral, la saturación de información puede tener consecuencias muy negativas en la participación ciudadana.

Quizá usted ya se dio cuenta. Hay una campaña electoral en el estado de México. Poco importa si es usted o no residente de la entidad. Si vive en el Distrito Federal o en muchos otros lugares del país, está siendo igualmente bombardeado y de manera inmisericorde por una tormenta de propaganda.

Los primeros y reiterativos anuncios fueron del Instituto Electoral del Estado de México, que gastó un invaluable tiempo de medios para recordarnos que las elecciones serán el 3 de julio, y del Instituto Federal Electoral, para decirnos que si nuestra credencial es 03 ya no es válida pero sí podemos votar con ella. Ahora ya ha empezado la nueva avalancha. Los candidatos nos ofrecen promesas que no cumplirán y buscan comprar de mil maneras el voto de los mexiquenses.

La ley fue enmendada en 2007 para supuestamente elevar el nivel de los procesos electorales. Como suele ocurrir, las cosas salieron exactamente contrarias a lo que se pretendía. Hoy más que nunca tenemos campañas superficiales y mentirosas. El lenguaje del spot de 40 segundos se ha impuesto sobre la voz de la razón y del debate. Las campañas son cada vez más caras. La expropiación de tiempos de los medios electrónicos no ha ahorrado recursos, simplemente ha permitido que se maneje más dinero por debajo del agua. Las campañas sucias, prohibidas en los medios, han encontrado su cauce en las redes sociales.

La verdad es que en México hemos reunido lo peor de los modelos electorales. Supuestamente hemos descartado el sistema estadounidense y adoptado el europeo. La idea era ahorrar dinero. Pero en lugar de adoptar el modelo europeo completo, y bajar los costos en serio, los partidos y los institutos electorales se apropiaron de los tiempos de los medios de comunicación sin reducir sus gastos. Tomaron lo que más les convino, lo que más los beneficiaba en lo personal.

Quizá lo más lamentable ha sido la prohibición a los ciudadanos de contratar tiempos de radio y televisión para expresar sus puntos de vista políticos. Los partidos, conscientes del deterioro que ha tenido su imagen ante los ciudadanos, no quieren tener ninguna competencia.

Una de las consecuencias del nuevo sistema ha sido la pérdida de interés de la población en los procesos políticos. La avalancha de propaganda no está generando interés sino que lo ahuyenta. De hecho, podemos decir que nunca se había desperdiciado tanto tiempo de medios. La gente no es tonta. No se presta a que se le lave el cerebro.

Si esta campaña se ha vuelto insoportable, podemos imaginar lo que va a ocurrir en el 2012 cuando suframos por primera vez una campaña presidencial con las reglas del 2007. Si no hay una modificación de fondo de la legislación electoral, la saturación de información puede tener consecuencias muy negativas en la participación ciudadana.

Lo peor de todo es que los políticos no quieren hacer ningún cambio a la ley. Y no sorprende. Están muy contentos con su dinero y con todos los tiempos de radio y televisión.



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

Los ciudadanos tienen el deber de mantener al gobierno, pero el gobierno no tiene el deber de mantener a los ciudadanos.

Grover Cleveland
Entrar
Encuesta de la semana
México es el 10° país con más habitantes en el mundo, tenemos altos índices de obesidad y de diabetes, así como de hipertensión, ¿cuál sería un resultado que pudiera considerarse un éxito en la estrategia implementada por el gobierno federal contra la pandemia de Covid-19?
Artículos recientes...
Arturo Damm
• Por algo se empieza (II)
Arturo Damm
• Por algo se empieza
Manuel Suárez Mier
• El clima social en EU
Víctor Hugo Becerra
• Sumisión no es diplomacia
Arturo Damm
• Caprichos
Isaac Katz
• 188 años