JUEVES, 7 DE JULIO DE 2011
Nuevas, viejas elecciones

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“El efecto natural del comercio es el de llevar a la paz. Dos naciones que comercian entre sí se hacen recíprocamente dependientes.”
Juan Pablo Viscardo y Guzmán


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“Nuestros políticos han querido inventar un sistema intermedio que combina lo peor de los sistemas estadounidense y europeo. El resultado es que han creado unas elecciones corruptas e inflexibles. Y lo peor de todo es que este sistema concentra cada vez más el poder en unas cuantas manos. Realmente México no se lo merece. ”


Escribo estas notas sin conocer los resultados de las elecciones del 3 de julio en los estados de México, Coahuila, Nayarit e Hidalgo. Pero no parece haber mucho espacio para sorpresas. La mayoría de los cotejos parecen haber estado decididos desde hace mucho tiempo.

Lo más interesante del proceso es ver que todas las leyes restrictivas que se han aplicado en estos últimos años no han servido para crear unas elecciones más competitivas o más limpias. Todo lo contrario. Cada vez regresamos más a los tiempos del carro completo. Cada vez se utilizan más los fondos públicos para comprar el voto. Cada vez las campañas están más desprovistas de contenido. Cada vez las instituciones electorales pierden más credibilidad.

No podemos quejarnos de este retorno al viejo régimen porque nosotros mismos no hemos querido impedirlo. Después de que desde 1977 hasta 1996 se llevaron a cabo una serie de reformas electorales que abrieron el sistema político, que permitieron que el presidente perdiera el control del Congreso en 1997, que llevaron al primer triunfo de un partido de oposición en una elección presidencial en el 2000 y que promovieron la elección presidencial más cerrada en la historia del país en 2006, las nuevas reglas que los políticos impulsaron a partir del 2007 han dado más poder a los partidos, han convertido al IFE en un instituto más preocupado por censurar que por manejar los comicios y han reducido la expresión de ideas políticas a breves frases de spots comerciales que no pueden siquiera ser críticas. La vida política de México ha sufrido un retraso muy importante desde el 2007.

La experiencia de los comicios del 3 de julio debería llevarnos a pensar si éste es realmente el sistema electoral que queremos. Si continuamos con la ruta que llevamos, pronto regresaremos a los tiempos del partido único, con tiempos y espacios de medios controlados de forma cada vez más férrea por los políticos.

Quizá deberíamos buscar otras opciones, que las hay. En Estados Unidos, por ejemplo, el sistema electoral es completamente abierto. El gobierno no da dinero a los candidatos o a los partidos. Cualquiera puede comprar espacios en los medios de comunicación para dar a conocer sus ideas políticas. Las campañas suelen ser duras y críticas, pero esto ha ayudado a construir una democracia vigorosa e intensa, la más antigua del mundo.

Los sistemas europeos son distintos. El dinero de las campañas, partidos y candidatos es público, pero se da en cantidades muy pequeñas en comparación con México. El Estado no expropia tiempos de los medios para someter a los ciudadanos a campañas de lavado de cerebro. De hecho, los gobernados se enteran de las posiciones de los candidatos por la cobertura regular de los informativos, los periódicos y las revistas. Y participan de manera copiosa en los procesos electorales.

Nuestros políticos han querido inventar un sistema intermedio que combina lo peor de los sistemas estadounidense y europeo. El resultado es que han creado unas elecciones corruptas e inflexibles. Y lo peor de todo es que este sistema concentra cada vez más el poder en unas cuantas manos. Realmente México no se lo merece.

• Reforma electoral • Elecciones México 2012

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