JUEVES, 9 DE MARZO DE 2006
La campaña de la nostalgia

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“Fox creó una gran expectativa por el cambio y no cumplió. Ahora se está generando una gran expectativa por el gobierno popular, cumplido y justo, lúdico e imposible.”


Al ver los más recientes spots de López Obrador me encontré entre la nostalgia y la copia de lo que ofrecieron en campaña Lula, Kirchner, Chavéz o Evo, y lo que se dijo en las campañas de Echeverría y López Portillo hace ya unas décadas en México. Pero todo subido de tono con la simpleza de hacer magia con las palabras y la promesa de que cumplió con su palabra en el gobierno del D. F.

 

Independientemente de las dudas que genere, lo que significa la palabra de un político en México, pues las dudas se acumulan, mientras que sus principal asesor económico hace referencia a que va a ser necesaria la participación del sector privado en energía, que si habrá prioridad para mantener las cuentas públicas bajo control o que los empresarios no van sufrir el embate de las pasiones izquierdistas, nacionalistas o globalifóbicas, pues todo parece indicar que López ya se siente presidente, pues la encuestas así lo dicen, y ha virado más a la izquierda latinoamericana, no a la racional.

 

No va a debates con empresarios pues le va mal, ahora organiza sus eventos con “empresarios” y hasta le aplauden cuando dice que va a reducir las tarifas públicas, ¿cuáles? pues todas, pues han sido fijadas para sacarle el dinero al pueblo, también le aplauden cuando dice que la economía se reactivará con inversión pública, pues hace falta mucho por hacer. O dice que los buenos empresarios estarán bien bajo su gobierno y que no aceptará a los corruptos.

 

Pero las cuentas no salen, pues se pretende ahorrar y no aumentar impuestos, ampliar el gasto y los subsidios, ¿cómo se va financiar esto?, pues muy fácil, con el ahorro republicano al bajarle el sueldo a todos los altos burócratas, o sea que reduciendo el ingreso de 5,000 personas se va a pagar un gran aumento en el gasto público. La verdad es que esto espanta, pues si no ha visto cómo son las instalaciones o las condiciones de trabajo en el sector público pues dice uno cómo le va a hacer. Luego promete que bajará las tarifas desde el primer día, cosa que es por demás fantasiosa, pues tendrá que acatar primero lo que establecen los prepuestos para este 2006 y luego que someter el presupuesto a discusión y a ver cómo nos va con ello, pero lo que queda claro es que no se puede hacer de un plumazo o por puro voluntarismo.

 

Si vemos la forma en la que gobernó el D.F., nos quedará claro que el mecanismo para financiar sus faraónicos proyectos como el Tren Águila, hasta Mexicali, el aeropuerto en Tizayuca o el parque de diversiones en las Islas Marías, pues será contratando deuda y de ahí que volvamos a apostar por recurrir al petróleo para financiar proyectos descabellados, cuando esto no nos llevó a ningún lado, ya lo vivimos y lo vemos en lo que pasa en Venezuela, con la inflación más alta de América y una economía postrada, manejada al antojo y al arbitrio de un dictador, pero eso sí popular, nos dicen.

 

Pues la cosa está muy clara, López esta poniendo demasiadas velas a su santo, ofrece y ofrece y ofrece, para tener más votos, pues las encuestas lo hacen presidente, pero él cree que va ser un presidente como los de antes, justo como manejó el gobierno del D.F., con carda y sin rendición de cuentas, con una irresponsabilidad compartida por sus huestes, pero parece que debería y deberíamos analizar un poco cómo funciona el gobierno federal para no repetir el problema de Fox, que se creó una gran expectativa por el cambio y no se cumplió, ahora se está generando una gran expectativa por el gobierno popular, cumplido y justo, que no es otra cosa que la vieja campaña sesentera sumada al cambio foxista, puestas a funcionar juntas, y cuyos resultado suenan por demás lúdicos, pero imposibles.


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