MIÉRCOLES, 9 DE NOVIEMBRE DE 2011
Diagnóstico equivocado: Un ejemplo

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No



“Si imprimir dinero ayudase a la economía, falsificar moneda debería ser legal.”
Brian Wesbury

Arturo Damm







“A más y mayores dosis de keynesianismo, mercantilismo y socialismo más se mina lo que de capitalismo (libertad individual, propiedad privada y responsabilidad personal) queda, siendo que eso que queda del capitalismo es lo que ha evitado que la economía termine de colapsarse.”


En un artículo reciente escribí que uno de los errores más socorridos hoy es el de identificar la causa de los problemas económicos, que son muchos y algunos muy graves, con el capitalismo, identificación que puede hacerse desde el marxismo (y entonces el capitalismo, dadas sus contradicciones, desaparecerá), pero también desde el keynesianismo (y entonces al capitalismo se le salva con crecientes dosis de intervención gubernamental, ¡con lo cual deja de ser capitalismo!). La verdad es que los problemas se deben, no a lo que de capitalismo tienen las economías, sino a lo que de keynesianismo, mercantilismo y socialismo padecen, y creer lo contrario, que la culpa es del capitalismo, puede tener como consecuencia la eliminación, a favor de más keynesianismo, más mercantilismo y más socialismo, de aquello que ha evitado que se hundan de una buena vez por todas: lo que de capitalismo les queda.

Buena muestra de este equívoco la tenemos en lo escrito, en un artículo reciente, por  el diputado panista César Daniel González Madruga (el mismo que ha propuesto leyes y demandado presupuesto paras preservar las tradiciones del Día de Muertos), al señalar que “el capitalismo  (…) parece que llega a su fin debido al inminente colapso de la capacidad de endeudamiento privado y peor aún, del público, cuyo doloroso ejemplo está en la posibilidad de que Grecia, entre otros países europeos, se declare en bancarrota…”, siendo que lo que llega a su fin es ese híbrido de keynesianismo, mercantilismo y socialismo, teorías económicas y políticas públicas en las que encontramos las causas de la crisis, y no en el arreglo institucional basado en el reconocimiento pleno, la definición puntual y la garantía jurídica de la libertad individual - laissez faire -, y de la propiedad privada - laissez avoir -, y su consecuencia inevitable, la responsabilidad personal, todo lo cual se resume en una palabra: capitalismo.

El problema a la hora de confundir las causas de la enfermedad, y pensar que están en el capitalismo y no en la trilogía keynesianismo – mercantilismo – socialismo, es que se puede recetar más de la misma medicina equivocada, la mentada trilogía, tal y como ha sucedido, por ejemplo, en los Estados Unidos, sin olvidar que a más y mayores dosis de keynesianismo, mercantilismo y socialismo más se mina lo que de capitalismo (libertad individual, propiedad privada y responsabilidad personal) queda, siendo que eso que queda del capitalismo es lo que ha evitado que la economía  termine de colapsarse, termine de hundirse, siendo buen ejemplo de ello, nuevamente, los Estados Unidos.

A quienes creen que la causa del problema es el capitalismo les recomiendo que lean, sobre todo si van a seguir opinando al respecto, el libro de Thomas Woods Meltdown, en el cual explica, de manera clara, las causas de la crisis, sin olvidar que, lo primero que tienen que hacer, es tener claro qué rayos es el capitalismo. Por ello hay que comenzar, sobre todo si hemos de llegar a buen término, ¡y más nos vale que lleguemos!


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