VIERNES, 3 DE FEBRERO DE 2012
La Constitución

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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“El ser humano es libre porque está en su naturaleza serlo, porque desarrolla la capacidad para decidir y eligir, ¡consistiendo en esa capacidad su dignidad como persona!, no porque la Constitución le otorgue la libertad.”


Se me volvió costumbre, por estas fechas, escribir sobre la Constitución, cuyo capítulo económico (fundamentalmente artículos 25 al 28, con algo del 5 y del 123), está, desde la perspectiva de la ciencia económica (sí: ciencia, aunque algunos lo nieguen), plagada de errores, ¡y que Dios nos libre de que alguien pretenda hacerlos realidad!, porque, en el mejor de los casos, volvemos al esquema de la docena trágica (los gobiernos de Echeverría y López Portillo) y, en el peor, acabamos como está acabando Venezuela.

Para muestra basta un botón, y me refiero a lo dicho en el artículo 25, en el sentido de que “el Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional”, lo cual solamente es posible si el Estado planea, conduce, coordina y orienta las actividades económicas de cada uno, lo cual, si así fuera, obligaría a preguntar que sería de la libertad individual para trabajar, emprender, invertir, producir, distribuir, comercializar, ofrecer, comprar, vender, consumir, ahorrar y demás actividades de los agentes económicos. Si el Estado, que para tales efectos prácticos sería el gobierno en turno, planea, conduce, coordina y orienta las actividades económicas de cada uno no hay libertad individual que valga, algo que, a quienes redactaron tal barbaridad, les importa un comino, ya que después de afirmar que el Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional, señalan que todo eso se hará “en el marco de libertades que otorga esta Constitución”, momento de hacer las maletas para irse a vivir a Hong Kong, Singapur o Australia, los países con más libertad económica del mundo.

El mentado párrafo debería decir “en el marco de libertades que reconoce y garantiza esta Constitución”, NO “en el marco de libertades que otorga esta Constitución”, y ello por una razón muy sencilla: el ser humano es libre porque está en su naturaleza serlo, porque desarrolla la capacidad para decidir y eligir, ¡consistiendo en esa capacidad su dignidad como persona!, no porque la Constitución le otorgue la libertad. Lo que las leyes deben hacer, si han de ser justas, es reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente la libertad de las personas.

Los derechos naturales de la persona a la vida, a la libertad individual y a la propiedad privada son anteriores y superiores a los estados, sus leyes y sus gobiernos, mismos que se justifican, únicamente, si lo que hacen es lo dicho: reconocerlos plenamente, definirlos puntualmente y garantizarlos jurídicamente, cosa que, por lo menos en lo que al capítulo económico de la Constitución se refiere, no sucede, lo cual es grave. ¿Qué sucedería si al poder llegara alguien convencido de que el camino al progreso económico pasa por la planeación, conducción, coordinación y orientación gubernamental de la actividad económica nacional, lo cual solamente es posible si el gobierno planea, conduce, coordina y orienta las actividades de los agentes económicos? Vale la pena repetir la respuesta: en el mejor de los casos volveríamos al esquema de la docena trágica y en el peor acabaríamos como Venezuela.

• Constitución • Intervencionismo

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