MARTES, 26 DE JUNIO DE 2012
¿Ochenta años… de qué, señor Peña?

¿Se debe utilizar una parte de las reservas del Banco de México para financiar la reconstrucción?
No
No sé



“Existe una tiranía en el vientre de cada utopía.”
Bertrand de Jouvenel

Fernando Amerlinck









“Damos clases de economía a los griegos y a los españoles, a los franceses y a los ingleses. Ya quisieran todos unas cifras macro a proporción de las de México. Ya quisieran los gringos, también, nuestro índice de deuda y de déficit. Pero el mexicano tiene una curiosa tolerancia a los mentirosos, a los tracaleros y a los ignorantes.”


El candidato Peña Nieto dijo literalmente durante el primer debate del 6 de mayo de 2012, y lo oí dos veces más, que la economía mexicana está PEOR hoy que en que 80 años. ¡Sic! Tres generaciones. Ocho décadas. Dieciséis lustros. Cuatro quintos de un siglo. Nada más. Nada menos.

“La economía está detenida”, dice la propaganda de ese candidato. El disco se detiene. Lo repite como disco rayado. Pesadilla neoliberal desde 1982, dice el otro candidato revolucionario.

La liza política admite las mentiras a chorros. Para los estándares mexicanos, no es mal visto ser mentiroso y hasta llega a ser virtud (quien diga la verdad parece estúpido). Pero una cosa es ser mentiroso y otra decir burradas. No hace falta ser inteligente para equivocarse así. Según Fouché (1759-1820) un error es peor que un crimen.

México es lamentablemente peculiar: a pocos parece importar que un posible presidente recite tales empanadas, y recomienden votar por él. El mexicano tiene una curiosa tolerancia a los mentirosos, a los tracaleros y a los ignorantes.

A ver. ¿Está detenida la economía? Que yo recuerde, no se detuvo sino metió reversa en 1976, 1982, 1987, 1994 y 1995, cuando la economía se manejaba desde Los Pinos. Las reservas de divisas literalmente se disipaban en días. Las catástrofes económicas eran repentinas, sorpresivas, traumáticas y traicioneras, todas ellas 100% gestionadas por mexicanos.

Al final de alguno de aquellos regímenes, las reservas no llegaban a 100 millones de dólares. Hoy rebasan 156,000, con más de 6% en oro. Y hay una línea con el FMI por 70,000 más. Uy, cuán detenidos estamos.

Y dicen los mismos propagandistas que antes México era destino para la inversión extranjera pero ya no. Ah, caray. Yo sabía, por ejemplo, que México es potencia automovilística mundial; Nissan, Mazda y Honda han decidido poner plantas aquí y México ya rebasó al presumidote Brasil en ese terreno. Tampoco coligen que China está un poquito más lejos que México del mayor mercado del mundo, y que cada vez se cierra más la brecha entre los costos chinos y los mexicanos.

En Los Cabos, Alemania regaña a España y le pide cuentas claras. Grecia tiene al mundo en vilo; hay quien pide que (por sus déficits) el selecto grupo de los PIIGGS tenga otra G, por Gran Bretaña. La crisis europea ya nadie la detiene. Ah, pero ante esos países en receso ¡oh desgracia!, tenemos una economía detenida, aunque desde 2009 (luego de la peor crisis mundial desde 1929) no haya parado de crecer. No, pero no crecemos. ¿O sí? No. ¡Está parada nuestra economía! Claro. El disco se para.

Votemos entonces por quien dice que la puede echar a andar: el candidato del partido que rocambolescamente abjuró de la mismísima reforma laboral hecha por él. El mismo que bloqueó una reforma política decente, o una reforma fiscal decente. El votante del “sí, pero no”.

O votemos por el crítico del “modelo” económico (como si México siguiera modelos) y del neoliberalismo (monstruo que nadie ha definido). Y por un cambio tan “verdadero” como centrar la economía en el gobierno. Y por ensalmo estatista, generar 7 millones de empleos y ahorrar 600 millardos de pesos en celulares y sueldos, sólo combatiendo lo más característico de México desde el siglo XVI —la corrupción— y prometiendo no subir impuestos pero diciendo que los hará más progresivos: no subir impuestos pero sí subirlos. ¿Será posible? ¿Tanto como ahorrar ese dineral? ¿Y sin endeudarnos?

Ya vimos esa película. En 1995 México hizo el ridículo mundial con su Efecto Tequila: el FMI rompió con mucho el récord de dinero entregado a un país, con 51,759 millones de dólares. Luego vino el Fobaproa; perdimos comercio, industria y banca. (Curiosamente AMLO no critica a Zedillo, autor de esa debacle. ¿Por qué? Y tampoco critica a Slim.)

Hoy la arrogante Europa es la del ridículo y México la apoya con más asignaciones al FMI: México 1, Europa 0. Damos clases de economía a los trágicos griegos y a los madrepatrieros españoles, a los presumidos franceses y hasta a los flemáticos ingleses. Ya quisieran todos, para un fin de semana, unas cifras macro a proporción de las de México.

Ya quisieran los gringos, también, nuestro índice de deuda y de déficit. Y ya quisieran en todos esos países haber ideado una solución como la que Hugo Salinas propone a Grecia: una moneda basada en plata, para convivir con el euro sin volver al dracma, que por ser fiduciario es el huevo de la serpiente de toda crisis monetaria.

Ah, pero eso no se puede, señores Peña y López: nuestra economía es la peor desde el presidente Pascual Ortiz Rubio y vivimos un infierno neoliberal. Estamos peor con inflaciones de 3% o 4% frente al 160% de Miguel de la Madrid; no podremos apoyar a Europa ni podremos darles clases de responsabilidad macroeconómica, sentados en 156 millardos de reservas y sin su recesión.

No tendrá tampoco que elogiarnos la presidenta Lagarde del FMI, si estamos tan rematadamente mal. ¿O la engañó también nuestro gobierno, con la economía detenida? ¿Cayó ella víctima del compló de las televisoras? ¿Por qué nos elogian en el extranjero y hasta a Brasil le estamos comiendo el mandado?

No. Los gobiernos extranjeros nada tienen que aprender de una economía detenida. Full stop. El disco deja de tocar. Ochenta años no es nada, qué sutil la empanada. La carreta está atorada; ¿qué tendrá la carreta? ¡Sálvese quien pueda!

Algunos pensarán que si entra Peña la economía dejará de estar parada. Otros, que todo será sosiego, paz y amor y un cambio verdadero preludiado por Bejarano, Noroña, Camacho y un gabinetazo.

Otros creemos que para que la economía siga andando y se siga fortaleciendo, no hay que votar por ignorantes y/o mentirosos sino por la única que ha traído a México a varios premiados con el Nobel de economía. Que es liberal y apoya la cultura de la libertad. Que sí sabe cómo evitar que el patrimonio ajeno se pierda en la vorágine de la corrupción y el estatismo. La única que entiende que para que México trabaje, el gobierno debe dejar de estorbar. Ella sí sabe que la economía no la hace el gobierno sino la gente. Es demócrata económica, no como los que cantan loas a la democracia política mientras actúan como dictadores económicos al pedir que la actividad productiva básica la haga el gobierno, que ellos quieren presidir.

Por eso votaré por Josefina, a quien un amigo común ha descrito como una mujer de mucho ser.


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