Jaque Mate
Mar 21, 2006
Sergio Sarmiento

Andrés Manuel y la chachalaca

Si la forma de gobernar de AMLO es coartar la libertad de expresión de quien todavía es presidente de la república, habrá que estar realmente preocupados sobre el tipo de país que podríamos vivir con este señor en el poder.

Quedaron ya atrás los tiempos en que Andrés Manuel López Obrador pedía respeto a la institución presidencial. En estos últimos días el candidato de la alianza encabezada por el PRD ha tomado la decisión de insultar directamente al presidente Vicente Fox a quien ha llamado en varias ocasiones “chachalaca” y a quien le ha ordenado reiteradamente que se calle.

 

López Obrador se encuentra desde hace cuando menos dos años en primer lugar en las encuestas en la carrera presidencial. Pero en los últimos tiempos la confianza que el candidato y sus colaboradores tienen de que obtendrán la victoria ha crecido de una manera impresionante. Parecen convencidos de que la batalla ya ha concluido y por eso están dejando atrás la cautela que antes tenían en temas como, por ejemplo, el de evitar manchar la dignidad de la institución presidencial.

 

Hay buenas razones para pensar que esta agresividad es más el estilo de Andrés Manuel que la moderación que mostró durante sus últimos años en la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Recordemos que cuando comenzó su función como jefe de gobierno, López Obrador cuestionaba constantemente al presidente Fox y se mofaba de él. Sólo cuando empezó a quedar claro que esta estrategia estaba lesionando la popularidad del propio López Obrador, optó el jefe de gobierno por moderar su actitud y expresar su respeto a la investidura presidencial.

 

Las cosas han cambiado en la campaña. Andrés Manuel ha empezado a arremeter directamente en contra del presidente. Y no lo está haciendo con argumentos, tratando de demostrar por ejemplo lo pertinente de las políticas que él está proponiendo y lo equivocado de las del actual gobierno, sino simplemente insultando al primer mandatario. Esto no es producto del acaloramiento del momento. El propio López Obrador repitió este 16 de marzo, lentamente y para mostrar la premeditación, la frase “Cállese, chachalaca” que ha estado usando contra el mandatario.

 

¿Habrán señalado los estudios de opinión pública de Andrés Manuel que la estrategia de respeto a la investidura presidencial ya no le estaba sirviendo? ¿Habrá considerado necesario asumir una actitud más agresiva en la recta final de la carrera por la presidencia? ¿O más bien ha decidido, dada la ventaja que le otorgan las encuestas, que ya no es necesario mantener ninguna cautela por lo que el verdadero Andrés Manuel puede salir a la superficie?

 

Esta última explicación parece ser la más razonable. Muchas posturas de López Obrador nos presentan ya a un candidato que siente que la lucha por el poder ha quedado ya atrás y que ahora le toca empezar a gobernar. Pero si su forma de gobernar es coartar la libertad de expresión de quien todavía es presidente de la república, habrá que estar realmente preocupados sobre el tipo de país que podríamos vivir a partir del 1ro de diciembre de este año.



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