Pesos y contrapesos
Feb 7, 2013
Arturo Damm

Proyectar el futuro, ¿tiene sentido? (I)

¿En qué momento a los economistas se nos confundió con adivinos?

¿En qué momento a los economistas se nos confundió con adivinos? En alguno tuvo que haber sido, porque buena parte de las preguntas que nos hacen a los economistas tienen que ver con el futuro, en concreto con cuál será el comportamiento de esta, aquella, o aquella otra variable. Buena muestra de lo dicho la tenemos en la Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, que mes tras mes levanta el Banco de México entre 32 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado, tanto nacional como extranjero, y en la cual se pregunta por el comportamiento esperado de variables como la producción de bienes y servicios, la inflación, el tipo de cambio, la tasa de interés, la creación de empleos en el sector formal de la actividad económica, la tasa de desempleo, y varias más. Lo dicho, ¿en qué momento a los economistas se nos confundió con adivinos?

Cito a John Kenneth Galbraith, quien no fue economista de mi devoción, pero con quien, en este punto, sí estoy de acuerdo. Escribió Galbraith, en su Historia de la economía, que “la economía, tal y como se teoriza hoy (y agrego: practica), alienta una obsesiva preocupación por el futuro”, y que “la característica más común del futurólogo económico no es la de saber, sino la de no saber que no sabe”, y que “su máxima ventaja es que todas las predicciones, acertadas e inexactas, se olvidan con rapidez”, lo cual hace posible la impunidad (¿a cuántos economistas, que han hecho de la futurología su profesión, se les recrimina por su falta de tino a la hora de predecir?) con la que se manejan quienes, movidos por su arrogancia, creen saber, a ciencia cierta, lo que pasará. Creen saber, sin realmente saberlo, y a las pruebas me remito.

En la Encuesta correspondiente a diciembre de 2011 los economistas consultados predijeron, para finales del 2012, los siguieres resultados: 1) inflación: 3.7%; 2) tasa de interés (Cetes a 28 días): 4.48%; 3) tipo de cambio: $13.15; 4) creación neta de empleos en el sector formal de la actividad económica: 559,000. ¿Cuáles fueron los resultados en 2012? 1) Inflación: 3.6%; 2) tasa de interés: 4.04%; 3) tipo de cambio: $13.05; 4) creación neta de empleos en el sector formal de la economía: 940,601 (hasta noviembre; los datos de diciembre todavía no los da a conocer la STPS).

Se puede argumentar, con razón, que salvo por el caso de la generación de empleos, las proyecciones resultaron, si estamos dispuestos a no pelearnos por décimas de punto porcentual, por demás acertadas, lo cual es cierto, y la explicación se encuentra en el hecho de que, en materia de economía, el 2012 fue un año en el cual no pasó algo extraordinario, por lo que se mantuvo la inercia del 2011, que es el supuesto general a partir del cual se hacen las proyecciones: escenarios inerciales, y ello por una razón muy sencilla: la imposibilidad de prever, a ciencia cierta, eventos extraordinarios.

Continuará.



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