MIÉRCOLES, 22 DE MAYO DE 2013
Reforma fiscal y progreso económico (XVIII)

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”
Epicuro


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“Estoy convencido de que, como propuesta general, cuyos detalles hay que afinar, y cuya práctica idear, es, en lo esencial, la correcta”


Con el IVA, dada la posibilidad de recuperar el impuesto pagado cuando se compró solamente si se cobra cuando se vende, se premia el buen comportamiento del recaudador de primer orden: el vendedor que le cobra el IVA al comprador para luego entregárselo el recaudador de segundo orden, el gobierno. Recuperar el impuesto pagado cuando se compró es el incentivo para cobrar el impuesto cuando se vende. Si con el IUV tal recuperación es imposible, ¿cómo incentivar el cumplimiento del recaudador de primer orden: que siempre que venda cobre el impuesto al comprador? Si no con algún premio entonces con algún castigo, que podría ser (el tema es polémico y debatible) una multa que puede calcularse en función del monto defraudado y de la inversa de la probabilidad de detectar el fraude: M = CD x 1/P, en donde M es la multa a pagar, CD es la cantidad defraudada al fisco, y 1/P es la inversa de la probabilidad de que el fraude se detecte. ¿Cómo funcionaría?

Supongamos, uno, que la probabilidad de detectar la evasión fiscal es del 20 por ciento y, dos, que el monto evadido es de $1,000.00. Entonces la multa a cobrar se calcularía así: $1,000.00 x 1/0.2, es decir, $1,000.0 x 5 = $5,000.00. Al respecto hay que tener en cuenta dos puntos. Primero: una cosa es la multa a pagar –el castigo– por haber defraudado al fisco (en este caso $5,000.00) y otra la cantidad que el contribuyente evasor le debe al fisco por no haber pagado sus impuestos (en este caso $1,00.00), cantidad que debe pagar, de tal manera que en este caso el contribuyente evasor terminaría pagando $6,000.00. Segundo: se puede argumentar que una multa de $5,000.00 por haber evadido el pago de solamente $1,000.00 resulta excesiva, ¡cinco veces más! Al respecto hay que decir lo siguiente. Uno: el castigo debe de ser tan severo que el evasor potencial se las piense dos veces antes de evadir el pago de impuestos. Dos: la multa está calculada en función de la inversa de la probabilidad de que se detecte la evasión, lo cual quiere decir, con una probabilidad de detección del 20 por ciento, que de cada cinco veces que el contribuyente avade solamente se le detecta una, debiéndose aprovechar esa una para que pague por las otras cuatro en las que no fue detectado. Si en cada ocasión evadió el pago de $1,000.00, y si de cada cinco veces que evade sólo lo detectan una, ¿cuánto debe pagar de multa en esa una para compensar las otras cuatro? $5,000.00, que es la cantidad que resulta de aplicar la fórmula M = CD x 1/P.

Sé, uno, que el tema es polémico; dos, que mi propuesta es una primera aproximación; tres, que el problema está en conocer las dos cifras –cantidad defraudada y probabilidad de detección del fraude–, pero estoy convencido de que, como propuesta general, cuyos detalles hay que afinar, y cuya práctica idear, es, en lo esencial, la correcta.

Continuará.

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