VIERNES, 22 DE MAYO DE 2015
Caso Uber: Desregular a los regulados

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El punto sobre la i
“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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“¿Puede un taxista tradicional competir con un taxista uberiano? ”


¿Puede un taxista tradicional competir con un taxista uberiano? La respuesta depende de qué se entienda por “competir”, y en concreto por competir en “el mercado”.

Competir en el mercado supone ser capaz de ofrecer una mercancía a menor precio, mayor calidad y mejor servicio que los otros oferentes, lo cual supone reglas del juego justas (que reconozcan plenamente y garanticen jurídicamente la libertad individual para producir, ofrecer y vender) y parejas (que ese reconocimiento y esa garantía sea para todos los productores, oferentes y vendedores, sin excepción), algo que no sucede en el mercado del trasporte terrestre ofrecido por medio de taxis.

En dicho mercado opera un grupo de oferentes, los taxistas tradicionales, concesionados y regulados por el gobierno, lo cual limita su “capacidad de respuesta” frente a la nueva competencia generada por los taxistas uberianos, no concesionados ni regulados por el gobierno, restándoles a los primeros, ¡de manera artificial, gracias a la intrusión del gobierno con sus concesiones y regulaciones!, competitividad. No, los taxistas tradicionales no pueden, tal y como están las cosas, competir con los taxistas uberianos, quienes les están comiendo el mandado. El piso no está parejo. ¿Qué hacer al repecto?

Dos son las opciones: concesionar y regular el servicio de taxi uberiano, ¡con lo cual dejaría de ser uberiano!, o desconcesionar y desregular el servicio de taxi tradicional, ¡con lo cual tendría la posibilidad de convertirse en uberiano! ¿Cuál es la opción correcta? La que beneficie, con menores precios, mayor calidad y mejor servicio, a los consumidores, siendo esa la segunda, no la primera, y a las pruebas me remito: ¿del lado de quién, el taxi tradicional o el taxi uberiano, está la mejor oferta?

La mayor traba para hacer realidad la opción correcta no es principalmente económica sino política, y tiene que ver con el poder que la concesión y la regulación le concede, a quien la otorga e impone, sobre quienes las reciben y aceptan, poder que es control político a costa de eficacia económica. ¡Mal!

• Competencia • Problemas económicos de México • Intervencionismo

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