VIERNES, 15 DE ENERO DE 2016
Inflación, ¿qué falta? (III)

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Preguntar de cuánto debería ser la inflación es igual a preguntar de cuánto debería ser la pérdida del poder adquisitivo de mi dinero, lo cual a su vez es igual a preguntar de cuánto debería ser la pérdida del poder adquisitivo de mi trabajo.”


La inflación, definida como el alza en el índice de precios al consumidor (¿definición correcta?), supone la pérdida del poder adquisitivo, no del dinero, sino de mi dinero y, dado que mi trabajo me lo pagan con dinero, del poder adquisitivo de mi trabajo, inflación que en 2015 resultó la menor desde 1969: 2.13 por ciento. Bueno: tuvimos inflación en mínimos históricos. Malo: tuvimos inflación. (Por no dejar: de 1970 al 2015 en México se acumuló una inflación del 735,473.73 por ciento).

Los sistemas monetarios contemporáneos, basados en los bancos centrales, sintetizan lo peor de tres mundos: 1) el del dinero fiduciario, sin valor intrínseco; 2) el del dinero fiduciario, sin valor intrínseco, producido monopólicamente por una entidad estatal, el banco central; 3) el del dinero fiduciario, sin valor intrínseco, producido monopólicamente por una entidad estatal, el banco central, e impuesto por ley (es decir: por la fuerza) como único dinero de curso legal, sistema ideal para que la autoridad monetaria abuse de su poder para producir dinero y produzca más del que justifica el aumento en la oferta agregada (lo cual supone que el objetivo es preservar el poder adquisitivo del dinero), abuso que debe evitarse desde el principio, para lo cual la regla del juego monetario debe ser ésta: La única (no la prioritaria) tarea del banco central es preservar (no procurar) el poder adquisitivo del dinero de los ciudadanos y, por ello, el poder adquisitivo del trabajo de los ciudadanos.

Preguntar de cuánto debería ser la inflación es igual a preguntar de cuánto debería ser la pérdida del poder adquisitivo de mi dinero, lo cual a su vez es igual a preguntar de cuánto debería ser la pérdida del poder adquisitivo de mi trabajo. ¿Cuál es la única respuesta correcta? Cero. Por ello mi propuesta a favor de una meta de inflación del cero por ciento, que como meta no presenta ningún problema, problema que se presenta, no el qué, sino en el cómo, tema que trataré en otra ocasión.

• Inflación / Política monetaria

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