JUEVES, 4 DE MAYO DE 2006
El primer debate

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“Los estudios señalan que, fuera de las lealtades a los partidos, los debates son el factor que más incide en el voto final de los electores ”


Finalmente este 25 de abril se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos a la Presidencia de la República. Hubo de todo en el encuentro: revelaciones sorpresivas, ataques personales y, también, propuestas. Pero lo más importante es que los electores tuvimos la oportunidad de ver a los candidatos –o por lo menos a cuatro de cinco—y compararlos.

 

Las encuestas telefónicas, que son las únicas que se conocen en el momento de escribir este artículo, arrojan a Felipe Calderón como vencedor del debate. Pero estos ejercicios, hay que señalar, alcanzan por naturaleza solamente al 30 o 40 por ciento más rico de la población, que es la que cuenta con línea telefónica y que tiene una mayor inclinación panista. Su validez, por lo tanto, es cuestionable. La mayor parte de la población pobre y rural simplemente queda excluida de estos sondeos.

 

Los debates suelen actuar en primera instancia fortaleciendo los puntos de vista de los electores que ya tienen comprometido su voto. Pero la gran esperanza de los candidatos que participan en un debate es atraer la simpatía no de quienes ya los apoyan sino de los votantes indecisos y los cambiantes, aquellos que pueden realmente generar un triunfo en el momento de la votación.

 

Independientemente de las estrategias de campaña de cada candidato, lo importante es que los debates sirven para contrastar ideas y personalidades. Los estudios señalan que, fuera de las lealtades a los partidos, los debates son el factor que más incide en el voto final de los electores.

 

Un perdedor muy importante en el debate del 25 de abril ha sido sin duda Andrés Manuel López Obrador. El candidato del PRD perdió una gran oportunidad no sólo de presentar sus ideas sino de mostrarse como un verdadero contendiente en la carrera presidencial. Es verdad que la ausencia del debate no afectará el apoyo de quienes desde hace meses o años apoyan al PRD o a López Obrador. Pero el ex jefe de gobierno del Distrito Federal necesita atraer el voto de votantes indecisos para conseguir el triunfo el 2 de julio.

 

Si bien López Obrador ha dicho que participará en el segundo debate, el del 6 de junio, no hay duda de que López Obrador perdió este 25 de abril una gran oportunidad de impulsar su causa. Guadalupe Acosta, secretario general del PRD a nivel nacional, ha señalado que si bien la Alianza por el Bien de Todos rechazó la participación de López Obrador en el primer debate, esto se hizo cuando se estaban planteando cuatro o cinco debates. Si se hubiera hablado desde un principio de sólo dos debates, dice Acosta, es probable que la alianza sí hubiese aceptado participar.

 

El hecho es que el debate ya tuvo lugar con sólo cuatro participantes y ahora la campaña está entrando a una nueva etapa. Es la recta final. Quedan poco más de dos meses para la votación del 2 de julio. Y todo debate se convierte en un escenario imprescindible de promoción electoral.

 


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