LUNES, 21 DE MARZO DE 2016
El fracaso del programa “Hoy no circula”

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“El libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene la pretensión de indicar cómo la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre lo oportuno y lo inoportuno.”
Walter Block

Godofredo Rivera







“Es hora de que el gobierno capitalino deje de fastidiarnos a los ciudadanos con programas que no funcionan y cuyo costo económico es altísimo para la sociedad.”


En políticas públicas se afirma que cuando un problema es muy complejo de resolver en el corto plazo es mejor que el gobierno no haga nada, no intervenga y dejar que sea el tiempo el que resuelva el problema. Tal es el caso de la contaminación por estos días en la Ciudad de México. 

La alta radiación solar y los pocos vientos provocan acumulación de contaminantes como el ozono. No se gana nada con hacer no circular incluso a autos nuevos en estos días. Si a eso le agregamos que las autoridades ambientales están obsesionadas con adoptar estándares internacionales en materia de acumulación de partículas contaminantes, el problema se agrava, con menores puntajes se declara contingencias ambientales arbitrarias (antes eran de 300 puntos de concentración de ozono del indicador IMECA y hoy son 150, como en algunas naciones desarrolladas). En México la edad promedio del parque vehicular es mayor que la de los países desarrollados. Y la industria nacional no tiene los equipos industriales limpios de las naciones más avanzadas, pero nuestros políticos están empeñados en que de la noche a la mañana seamos un país escandinavo en materia ambiental. Sí importa avanzar hacia un país más limpio de contaminantes, pero no se pueden abrazar de la noche a la mañana normas ambientales estrictas que privan en naciones más ricas y avanzadas. El costo para la economía mexicana podría ser brutal e implicar un atraso en nuestro bienestar. Esto lo olvidan con frecuencia las autoridades.

El programa Hoy no circula es un verdadero fiasco, y la autoridad lo sabe muy bien, pero es la forma de ganar tiempo muchas veces en materia electoral. A las autoridades les encanta declarar que han logrado una hazaña al lograr que menos vehículos privados circulen diariamente. Y así nos han estado fastidiando con el hoy no circula diario, el hoy no circula sabatino y doble sabatino, el hoy no circula para vehículos foráneos, etc. (¿qué sigue el hoy no circula todos los sábados y hasta los domingos en una de esas?). Y ya hay quien quiere imponer arbitrariamente este programa fracasado en todo el país, sin importar el tamaño de las ciudades y el número de habitantes. Si así vamos, pobres de los mexicanos.

El mejoramiento de la calidad del aire en la Ciudad de México respecto de los años ochentas y noventas tiene más que ver con la renovación del parque vehicular, una reducción del azufre en las gasolinas, la conversión catalítica y la tecnología de inyectores de los nuevos coches. 

La autoridad erróneamente sigue creyendo que reducir la circulación de los coches (y fastidiando con ello a cientos de miles de comerciantes, personas discapacitadas y empleados que necesitan forzosamente de un auto para trabajar) disminuye las partículas contaminantes. Hay obviamente reducción de emisiones de los autos que no circulan; lo que las autoridades ignoran es que a menor uso del vehículo privado, mayor es el uso de peseros, camiones y taxis que contaminan, de acuerdo a los expertos, 4 veces más que los autos particulares por ser estos últimos de uso intenso. La autoridad sólo toma en cuenta las emisiones de autos que no circulan ignorando las nuevas emisiones del transporte público que terminan por acelerar el problema de la contaminación en la capital.

A continuación dejamos la siguiente liga en internet de un físico investigador que deja en evidencia el fracaso del Hoy no circula (ha sido asesor del gobierno defeño, así que no es un simple científico de cubículo) y señala el grave error de que la autoridad no monitoree e ignore las emisiones de contaminantes del transporte público que superan con creces a la de los vehículos privados. Es más fácil fastidiar a los particulares que a concesionarios todopoderosos del transporte público y/o a monopolios de gobierno del ramo del trasporte. El link es (no deje de checarlo amigo lector): https://ww.youtube.com/watch?v=d7mA6_vopck

La solución de los problemas de contaminación pasa por otras políticas públicas que nada tienen que ver con el nefasto y fracasado Hoy no circula que sólo fastidia a la gente y desincentiva a quien utiliza autos nuevos que poco contaminan. Por cierto, el nuevo reglamento de tránsito que pone freno a los límites de velocidad en vías rápidas sólo provoca mayores emisiones de partículas contaminantes y no hace nada con los nefastos topes que cada quien pone a su gusto y que alentan también el tráfico. Los motores de combustión interna contaminan más en la medida en que más lento vaya un vehículo, parece que eso le importó un bledo a la autoridad. Lo mismo con la vuelta continua, que ya se prohibió y eso sólo provoca más contaminación porque el vehículo debe esperar a que se quite la luz roja para dar vuelta a la derecha y los semáforos obsoletos que en calles poco transitadas tardan una eternidad para dar la luz verde, esto también contribuye a mayor contaminación, e insistimos, la autoridad simplemente lo pasó por alto.

Desde hace años los economistas lo han advertido, quien contamine más que pague más. Y eso pasa por el sistema de precios y no por limitar las unidades y/o fábricas que contaminan. Es el caso de los llamados impuestos pigouvianos (en honor al economista Arthur Pigou, que fue estudioso del tema) que se aplican a los que más contaminan vía, por ejemplo, precios de los combustibles contaminantes o por la vía de la tecnología radioeléctrica que hace pagar a quien circule por los lugares más saturados de autos (tal como se hace en los Ángeles, Tokio o Londres). O mejor aún, antes que pensar en impuestos a los que contaminan (las autoridades en México no merecen que les paguemos más impuestos aunque sean pigouvianos), la autoridad debe revisar a sus unidades de transporte público que son las que contaminan más (sólo hay que salir a la calle para verlo) y/o tener un plan integral de transporte no contaminante como el metro que desincentive el uso del automóvil particular. Hoy el metro de la Ciudad de México es el más subsidiado del mundo y se cae a pedazos (escaleras que se caen, goteras por todas partes), es ineficiente (lento y se satura en horas pico rápidamente) y no ha crecido en su infraestructura al nivel del siglo XXI.

En cambio algunas rutas del tren suburbano del Estado de México, además de no estar subsidiadas, funcionan mucho mejor que el metro de la Ciudad de México, no están saturadas de comercio ambulante y delincuentes y son en general eficientes. No hay que voltear a Europa o a nuestros vecinos del norte, ahí están los ejemplos de buen transporte público que desincentiva el uso del vehículo por su rapidez y limpieza.

Es hora de que el gobierno capitalino deje de fastidiarnos a los ciudadanos con programas que no funcionan y cuyo costo económico es altísimo para la sociedad.


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